Bajo custodia policial

Este listado es INCOMPLETO y está en constante construcción.

Si dispone de más información sobre cualquiera de estos casos o información sobre casos que no aparecen, le rogamos que nos remita esos datos a info@argituz.org

Este listado no contiene nombres por motivos relacionados con la legislación de protección de datos personales.

 

Casos en los que, por diversas razones, no se ha cumplido, por parte de las fuerzas de seguridad, con el deber de garantizar la vida y la integridad física o psíquica de personas puestas bajo su custodia. Situaciones en las que se conculcan derechos consagrados en los Principios Básicos para el Tratamiento de los Reclusos de la ONU (1990) y en el Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas sometidas a cualquier forma de Detención o Prisión (1988), y en las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos (1977), asimismo de la ONU. En los casos de tortura es asimismo de aplicación la Convención contra la Tortura, entre otros instrumentos internacionales.

23/05/1975.
En Ondarroa. Joven de 18 años, hijo único. Según los testigos, profesores y alumnos de COU, habían acudido a una cena en el Venecia de Saturraran para celebrar el final de los exámenes. A la salida, iban cantando canciones vascas por las calles de Ondarroa, cuando, al pasar por delante del cuartel de la Guardia Civil, un agente de vigilancia ordenó a tres de ellos que se acercaran, mandando a uno de los jóvenes a que entrara dentro del recinto, mientras éste gritaba “Yo no he hecho nada, yo no he hecho nada”. Luego se oyó un tiro. El grupo fue obligado a desalojar el lugar. Un alguacil avisó a la familia, a las 8 de la mañana, de que su hijo había muerto. Mayor información sobre el caso, en Gernikako seme-alabak, p. 393.

Fuente:
Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política
, p. 446. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

23/05/1975.
08/01/1979.
En Galdames-Bilbao. Varón de 19 años, vecino de Portugalete, mecánico de la empresa Succión de Asua. Muere de un disparo en el interior de un Land Rover de la Guardia Civil, al que había sido conducido junto con sus amigos para ser interrogados acerca de un vehículo desaparecido, al ser interceptados cuando se desplazaban de Galdames a Gueñes. Según cuentan los amigos, camino al cuartel de Sopuerta la víctima se tapó los oídos ante los improperios que le estaba lanzando uno de los guardias civiles, y esta reacción provocó al parecer la ira del agente, que le disparó dos tiros, en el pecho y en la cabeza.

Fuentes:
Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 447. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

Gernikako seme-alabak, p. 357.

13/02/1981.
En la DGS de Madrid. Varón de 30 años, natural de Zizurkil. Detenido el día 4, fue trasladado en estado grave desde la Dirección General de Seguridad al hospital penitenciario de Carabanchel, donde murió. Su cadáver presentaba hematomas en ambos glúteos, pies, muñecas y tórax; heridas en la lengua y en el abdomen; un proceso bronco neumónico grave y quemaduras de segundo grado en ambos pies. El mismo partido en el Gobierno, la Unión del Centro Democrático (UCD), declaró, a través de Marcelino Oreja, que “esta muerte es condenable y rechazable como algo repugnante” (Letamendia). Incluso el ministro del Interior, Juan José Rosón, manifestó que “bajo ningún concepto serán protegidos los responsables” (Letamendia). Los dos únicos policías que finalmente fueron acusados de su muerte terminarán absueltos, primero el 05/12/1983 y después por la Audiencia Provincial de Madrid, el 23/09/1985. Uno de ellos será nombrado comisario el 31/03/2005.

Fuentes:
El País del 30/11/1983.

El País del 04/10/1989.

Francisco Letamendia. Historia del nacionalismo vasco y de ETA: Introducción a la historia del País Vasco. ETA en el franquismo. (1951-1976). Tomo II, p. 403. R&B Ediciones, 1994.

El caso de Joxe Arregi Izagirre en el informe Víctimas de vulneración de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política. Dirección de DDHH del Gobierno vasco, junio de 2008, pp. 351 a 356.

15/12/1985.
Bidasoa-Intxaurrondo. Varón de 32 años, natural de Orbaizta. Trabajador de la compañía de autobuses municipal en Donostia. Detenido en Altza (Donostia) y llevado al cuartel de Intxaurrondo, la versión de la Guardia Civil es que logró escaparse cuando se encontraban buscando un zulo. Su cuerpo apareció flotando en el Bidasoa veinte días después, en el mismo lugar donde se había rastreado casi diariamente en su búsqueda. Enseguida la versión oficial empezó a hacer agua. Un agente facilitó información a un coronel del CESID, en la que demostraba que la víctima murió en el interior del cuartel: “Se les ha ido de las manos, se les ha quedado en el interrogatorio. Nunca se va a poder descubrir. Posiblemente fue una parada cardiaca como consecuencia de la bolsa de plástico en la cabeza”. Se conocen los nombres de los tres guardias civiles que le custodiaban. Uno de ellos fue ascendido a comandante. El caso fue archivado a los tres años, en 1988. En 1994, una comisión judicial encontró en el cuartel de Intxaurrondo la “bañera” en la que se mantuvo el cadáver del difunto. Tras ello se abrieron nuevas diligencias en 1995, pero los dos nuevos acusados no declararon hasta cinco años después. Nuevas pruebas salieron a la luz en 2005 relacionadas con grabaciones entre altos mandos de la Guardia Civil.

Fuentes:
El Mundo de 26/12/2004, p. 10

Noticias de Navarra del 14/11/2010

El País del 13/07/1996

Gernikako seme-alabak, pp. 892 a 895.

24/09/1993.
En Tres Cantos de Madrid. Mujer de 31 años, natural de Urnieta, militante de Herri Batasuna (HB). Muere de un paro cardíaco cuando estaba siendo interrogada por la Guardia Civil, tras haber sido detenida el día anterior, de madrugada, junto a su esposo. Todas las personas detenidas en la misma operación salieron libres sin cargos.

26/09/1993.
Comisaría de Indautxu. Natural de Zumaia. Varón de 27 años. Cae desde una ventana de la comisaría el día 24, mientras permanecía detenido y era interrogado por la Policía. Morirá al cabo de dos días en el hospital de Basurto. Cuatro policías fueron procesados en 2000 y a dos de ellos se les puso una condena de seis meses.

CASOS EN LOS QUE LA MUERTE SE DA INMEDIATAMENTE DESPUÉS O EN RELACIÓN CON LOS HECHOS TRANSCURRIDOS DURANTE LOS DÍAS DE DETENCIÓN

Julio-Agosto de 1961.
Mujer nacida en Venezuela, de padres vascos. Se encontraba en Donostia cuando fue detenida en una masiva redada en la que, desde el 19 de julio al 15 de agosto, se calcula que fueron apresadas por la policía franquista 110 personas en Bizkaia y 60 en Gipuzkoa. Según publicó El Nacional, diario de Caracas que dirigió el escritor Miguel Otero Silva: “La policía se ensañó con ella hasta límites insoportables”. Las torturas que le practicaron durante más de seis días a manos de un conocido comisario torturador de la época, que se relatan en el periódico y que pueden leerse en Gernikako seme-alabak y en el blog de Ahaztuak, son ezpeluznantes e incluyen violación sexual. La víctima estuvo hospitalizada durante seis semanas y, de vuelta a Venezuela, murió tras permanecer 46 días más en el hospital Simón Bolívar de Caracas.

Fuentes:
Euskal Herria y la Libertad. Tomo I, p.214. Editorial Txalaparta, Tafalla, 1994.

Ahaztuak,
http://ahaztuak1936-1977.blogspot.com/2008/02/meliton-manzanas-un-torturador.html

Gernikako seme-alabak. Euskal Herria 1960-2010, p.146. Euskal Memoria Fundazioa, 2010.

21/12/1970.
Donostia. Varón de 39 años. Natural de Etxarri Aranatz y residente en el barrio de Sagüés de Donostia. Había sido detenido el 10 de diciembre por la Policía Armada, acusado de gritar “Gora Euskadi Askatuta!”, en una protesta contra el Juicio de Burgos, en pleno estado de excepción. Su esposa depositó la multa de 20.000 pesetas para que pudiera quedar en libertad. Pero, según ella, la víctima quedó inmersa en una fuerte depresión por el trato recibido en comisaría, que le llevó al suicidio a los pocos días.

Fuente:
Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 448. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

29/03/1982.
Varón de 38 años. Natural de Ondarroa, padre de una niña, ejercía de médico titular en Oiartzun, donde residía. Muere en la casa de su madre y tíos en Donostia tras permanecer nueve días detenido por la Ley Antiterrorista en las dependencias policiales de Madrid, y quedar libre sin cargos. Era la segunda vez que le detenían por la misma causa, acusado de atender a un militante de ETA herido. Al salir, su familia afirma que su estado era “lamentable” y sufría alucinaciones. Había perdido el sentido de la realidad, del tiempo. Físicamente estaba destrozado. Se le caía el pelo en la ducha. La autopsia señaló indicios evidentes de heridas, moratones y quemaduras por electrodos. El médico tenía una cojera y se ensañaron con él en ese punto. Recuerda su hija que la noche de su muerte contó la abuela que le dijo al acostarse: “despiértame tarde; no me encuentro bien”. Cuando fueron a despertarle al día siguiente se dieron cuenta de que estaba muerto.

Fuentes:

Recogida de testimonio personal a la hija, en abril de 2011.

Torturaren Aurkako Taldea. Tortura en Euskal Herria, p.45, 2003.

Gernikako seme-alabak. Euskal Herria 1960-2010, p.148.

CASOS QUE NECESITAN MAYOR CONTRASTE E INVESTIGACIÓN

Se recogen en este apartado aquellos casos en los que se requiere un nivel de información y contraste mayor del existente, que pudiera facilitar el esclarecimiento de los hechos sucedidos. Estos casos podrían formar parte de aquellas situaciones en las que se conculcan derechos consagrados en los Principios Básicos para el Tratamiento de los Reclusos de la ONU (1990) y en el Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas sometidas a cualquier forma de Detención o Prisión (1988).

27/12/1962.
En Donostia. Varón de 50 años, de ideología anarquista. Muere al ser excarcelado malherido y ser trasladado al hospital desde las casas de Txomin, junto a la cárcel de Martutene. Ya había sido detenido en anteriores ocasiones, por ejemplo en marzo de 1955 en Bermeo, donde recibió una fuerte paliza por parte de la policía franquista, incluyendo mordeduras de perro en el arresto. Existen dos versiones de su muerte. La versión oficial fue la de que, trasladado a la enfermería de la cárcel, aquejado de una dolencia cardíaca, sería excarcelado ese mismo día. El relato de la familia sólo coincide en lo de la excarcelación, pero no en el motivo de las dolencias, que las achacó a una fuerte paliza que recibió a manos de los carceleros. Los vecinos que le ayudaron testimoniaron que, aun estando agonizante, exclamó varias veces: “Me han matado”.

Fuentes:
Hirutxuloko Hitza. http://irutxulo.hitza.info/2011/06/07/%EF%BB%BFetengabeko-kolpatzea/

Gernikako seme-alabak, p. 506.

13/03/1966.
Varón de nacionalidad portuguesa. Es detenido por la Guardia Civil al ser descubierto intentando pasar de forma clandestina la frontera hacia el Estado francés, junto a otro paisano. Según la información recogida, muere en la prisión de Martutene a las 24 horas de haber pasado por las dependencias policiales, como consecuencia de las heridas causadas por los malos tratos –“torturas salvajes”– y el escaso cuidado médico recibido. La versión ofrecida por la agencia Cifra, y recogida en el ABC del 19/03/1966, es la siguiente: “El súbdito portugués (da el nombre), de 49 años, que se encontraba en la prisión provincial de Martutene, de esta ciudad (Donostia), falleció de cirrosis hepática, según dictamen forense después de practicada la autopsia al cadáver. Fue hallado en la carretera Madrid-Irún, a unos diez kilómetros del puente internacional, vagando por la región con ánimo, sin duda, de entrar clandestinamente en Francia, siendo detenido por la Guardia Civil que, después de interrogarle, le envió a la prisión de San Sebastián. En la madrugada del pasado día 13, apareció muerto en el dormitorio de ingresos de dicha cárcel de Martutene. El director del establecimiento declaró en aquella ocasión que el detenido no parecía aquejado de dolencia alguna, pero que hacia las diez de la noche pidió bicarbonato, alegando tener dolor de estómago, y se le facilitó. A la mañana siguiente fue hallado sin vida” (p. 84).

Fuentes:
Euskal Herria y la Libertad Tomo II, p. 217.

Gernikako seme-alabak, p. 146.

ABC del 19/03/1966: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/ madrid/abc/ 1966/03/19/084.html

16/06/1982.
En el aeropuerto de California. Varón, natural de Bermeo, refugiado vasco, de 26 años. Una muerte poco aclarada. Al parecer, había entrado ilegalmente a EEUU y fue detenido por “estancia ilegal”. Una versión (San Francisco Chronique) afirmó que murió en el trayecto hacia San Francisco, dentro de una furgoneta del servicio de inmigración que le iba a deportar al Estado español. Las mismas fuentes aseguraron que se suicidó estrangulándose con el cinturón de seguridad del vehículo oficial. Otras investigaciones, en cambio, afirmaron que lo mataron; así, los periodistas Miralles y Arqués se lo achacan al Batallón Vasco Español (BVE).

Fuentes:
San Francisco Chronique del 18 de junio de 1982.

Melchor Miralles y Ricardo Arqués se lo adjudican al BVE en Amedo, el Estado contra ETA (Plaza y Janés-Cambio 16, 1989).

22/03/1984.
Emboscada en Pasaia. Varón de 27 años, natural de Iruñea. Muere por disparos de la Policía junto a otros tres miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. El grupo Barricada dedicó una canción al tema. Cuando el comando de CCAA se adentró con una lancha neumática en la bahía de Pasaia, agentes de la Policía y de la Guardia Civil, apostados a ambos lados del puerto, dispararon sobre ellos cuando procedían a desembarcar. El hecho causó fuerte polémica, ya que fue considerado como una emboscada premeditada más que una confrontación militar. Ningún agente fue encausado por la muerte de los cuatro jóvenes y no se han depurado responsabilidades al respecto. Viajaba en la zodiac un quinto integrante del comando, que salió ileso y fue detenido y encarcelado, acusado de la muerte del senador Enrique Casas. Según su testimonio, dos de sus compañeros murieron alcanzados por los primeros tiros, pero los otros dos fueron abatidos a menos de un metro, una vez ya en manos de los policías, en las rocas, por lo que lo considera un fusilamiento encubierto. Según su versión, se encontraban desarmados y reducidos cuando tres policías les dispararon a corta distancia con metralletas. La autopsia contabilizó 113 proyectiles en los cuerpos de los cuatro jóvenes. El informe forense dictaminó que el cuerpo de uno de los jóvenes, que al parecer sobrevivió al primer ametrallamiento y estaba en tierra firme, presentaba 36 agujeros de bala hechos a un metro de distancia, mientras que el de otro presentaba 10 orificios en el pecho efectuados a una distancia de un metro, realizados con bala de postas del calibre 12; cartuchos de postas cuyo uso estaba prohibido contra personas en todos los cuerpos policiales de la época y sólo se contemplaba su utilización en casos especiales (derribos de puertas o forzamiento de cerraduras) y nunca como defensa personal o en operaciones de seguridad. Esta información se publicó en el diario El País del 30/05/1984. Partidos como PNV y EE catalogaron los hechos como “acto de fusilamiento” o de “acción terrorista como un tiro al plato, algo similar como hace el GAL, pero con uniforme” (Emboscada en Pasaia, p. 160). También el lehendakari Carlos Garaikoetxea encargó una investigación a la Consejería de Interior. Las diligencias judiciales por el caso fueron sobreseídas el 4 de julio por primera vez, después de que no se facilitara la declaración de los testigos desde Interior. Las declaraciones del único testigo presente estaban desaparecidas, no constaban los informes de balística y tampoco aparecían la mayoría de las supuestas pruebas (balas, lancha…). Tampoco constaban los responsables de la operación ni de los disparos (Emboscada en Pasaia, p. 9). Los otros testigos, una pareja que paseaba por el lugar, fueron obligados a echarse al suelo, por lo que no pudieron ver nada, así como la compañera de uno de los miembros del comando autónomo, detenida el 18 de marzo y retenida para ser utilizada como cebo, que tuvo una cuerda atada a su pie y fue también arrojada al suelo cuando empezaron los disparos. En 1987 se volvió a archivar el caso. En 2000, se descubre que falta la parte final del expediente, la de los posibles testigos, y se conoce la identidad de cuatro de los policías. En mayo de 2001, el forense afirma en el Juzgado que los disparos fueron realizados a corta distancia. En junio de 2004, se identifica a un nuevo agente y la Audiencia de Gipuzkoa reabre la investigación de los hechos, al considerar que “no puede considerarse prescrito el delito de homicidio”. En 2007 se conoce el nombre de otros dos policías y se toma declaración al agente anterior, que señala como responsables de la organización del operativo al jefe de la Brigada Central de Información y al jefe de la Brigada Provincial. De nuevo se reactiva la investigación en diciembre de 2008, tomándose declaración al jefe de la Brigada Provincial de Gipuzkoa el 19 de enero de 2009.

Fuentes:
Cambio16, números 644 y 646, del 2 al 9/04/1984 y del 16 al 23/04/1984.

Punto y Hora (antecedentes del caso), números 311, 324, 341 y 342, y los números 346, 348, 353, 354, 355 y 374.

Deia del 23 al 29/03/1984.

Egin del 24 al 29/03/1984.

El País del 24 al 30/03/1984 y del 30/05/1984.

El Mundo del 16/12/1999 y del 27/04/2000.

Egunkaria (Igandekoa) del 14/01/2001.

Cronología en Gara del 29/12/2008: http://www.gara.net/paperezkoa/20081229/113896/es/Bahia-Pasaia-emboscada-impune

Emboscada en Pasaia. Un crimen de Estado. Comandos autónomos. Virus, marzo de 2008, pp. 103 a 107.

Indymedia, 06/06/2005: http://euskalherria.indymedia.org/eu/2005/06/21063.shtml

Guerra sucia, manos limpias. Paddy Woodworth. Crítica Editorial, 2001-2002.

22/03/1984.
Emboscada en Pasaia. Varón de 26 años, natural de Iruñea. Muere por disparos de la Policía junto a otros tres miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. El grupo Barricada dedicó una canción al tema. Cuando el comando de CCAA se adentró con una lancha neumática en la bahía de Pasaia, agentes de la Policía y de la Guardia Civil, apostados a ambos lados del puerto, dispararon sobre ellos cuando procedían a desembarcar. El hecho causó fuerte polémica, ya que fue considerado como una emboscada premeditada más que una confrontación militar. Ningún agente fue encausado por la muerte de los cuatro jóvenes y no se han depurado responsabilidades al respecto. Viajaba en el zodiac un quinto integrante del comando, que salió ileso y fue detenido y encarcelado, acusado de la muerte del senador Enrique Casas. Según su testimonio, dos de sus compañeros murieron alcanzados por los primeros tiros, pero los otros dos fueron abatidos a menos de un metro, una vez ya en manos de los policías, en las rocas, por lo que lo considera un fusilamiento encubierto. Según su versión, se encontraban desarmados y reducidos cuando tres policías les dispararon a corta distancia con metralletas. La autopsia contabilizó 113 proyectiles en los cuerpos de los cuatro jóvenes. El informe forense dictaminó que el cuerpo de uno de los jóvenes, que al parecer sobrevivió al primer ametrallamiento y estaba en tierra firme, presentaba 36 agujeros de bala hechos a un metro de distancia, mientras que el de otro presentaba 10 orificios en el pecho efectuados a una distancia de un metro, realizados con bala de postas del calibre 12; cartuchos de postas cuyo uso estaba prohibido contra personas en todos los cuerpos policiales de la época y sólo se contemplaba su utilización en casos especiales (derribos de puertas o forzamiento de cerraduras) y nunca como defensa personal o en operaciones de seguridad. Esta información se publicó en el diario El País del 30/05/1984. Partidos como PNV y EE catalogaron los hechos como “acto de fusilamiento” o de “acción terrorista como un tiro al plato, algo similar como hace el GAL, pero con uniforme” (Emboscada en Pasaia, p. 160). También el lehendakari Carlos Garaikoetxea encargó una investigación a la Consejería de Interior. Las diligencias judiciales por el caso fueron sobreseídas el 4 de julio por primera vez, después de que no se facilitara la declaración de los testigos desde Interior. Las declaraciones del único testigo presente estaban desaparecidas, no constaban los informes de balística y tampoco aparecían la mayoría de las supuestas pruebas (balas, lancha…). Tampoco constaban los responsables de la operación ni de los disparos (Emboscada en Pasaia, p. 9). Los otros testigos, una pareja que paseaba por el lugar, fueron obligados a echarse al suelo, por lo que no pudieron ver nada, así como la compañera de uno de los miembros del comando autónomo, detenida el 18 de marzo y retenida para ser utilizada como cebo, que tuvo una cuerda atada a su pie y fue también arrojada al suelo cuando empezaron los disparos. En 1987 se volvió a archivar el caso. En 2000, se descubre que falta la parte final del expediente, la de los posibles testigos, y se conoce la identidad de cuatro de los policías. En mayo de 2001, el forense afirma en el Juzgado que los disparos fueron realizados a corta distancia. En junio de 2004, se identifica a un nuevo agente y la Audiencia de Gipuzkoa reabre la investigación de los hechos, al considerar que “no puede considerarse prescrito el delito de homicidio”. En 2007 se conoce el nombre de otros dos policías y se toma declaración al agente anterior, que señala como responsables de la organización del operativo al jefe de la Brigada Central de Información y al jefe de la Brigada Provincial. De nuevo se reactiva la investigación en diciembre de 2008, tomándose declaración al jefe de la Brigada Provincial de Gipuzkoa el 19 de enero de 2009.

Fuentes:
Cambio16, números 644 y 646, del 2 al 9/04/1984 y del 16 al 23/04/1984.

Punto y Hora (antecedentes del caso), números 311, 324, 341 y 342, y los números 346, 348, 353, 354, 355 y 374.

Deia del 23 al 29/03/1984.

Egin del 24 al 29/03/1984.

El País del 24 al 30/03/1984 y del 30/05/1984.

El Mundo del 16/12/1999 y del 27/04/2000.

Egunkaria (Igandekoa) del 14/01/2001.

Cronología en Gara del 29/12/2008: http://www.gara.net/paperezkoa/20081229/113896/es/Bahia-Pasaia-emboscada-impune

Emboscada en Pasaia. Un crimen de Estado. Comandos autónomos. Virus, marzo de 2008, pp. 103 a 107.

Indymedia, 06/06/2005: http://euskalherria.indymedia.org/eu/2005/06/21063.shtml

Guerra sucia, manos limpias. Paddy Woodworth. Crítica Editorial, 2001-2002.

22/03/1984.
Emboscada en Pasaia. Varón de 23 años, natural de Azpeitia. Muere por disparos de la Policía junto a otros tres miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Cuando el comando de CCAA se adentró con una lancha neumática en la bahía de Pasaia, agentes de la Policía y de la Guardia Civil, apostados a ambos lados del puerto, dispararon sobre ellos cuando procedían a desembarcar. El hecho causó fuerte polémica, ya que fue considerado como una emboscada premeditada más que una confrontación militar. Ningún agente fue encausado por la muerte de los cuatro jóvenes y no se han depurado responsabilidades al respecto. Viajaba en el zodiac un quinto integrante del comando, que salió ileso y fue detenido y encarcelado, acusado de la muerte del senador Enrique Casas. Según su testimonio, dos de sus compañeros murieron alcanzados por los primeros tiros, pero los otros dos fueron abatidos a menos de un metro, una vez ya en manos de los policías, en las rocas, por lo que lo considera un fusilamiento encubierto. Según su versión, se encontraban desarmados y reducidos cuando tres policías les dispararon a corta distancia con metralletas. La autopsia contabilizó 113 proyectiles en los cuerpos de los cuatro jóvenes. El informe forense dictaminó que el cuerpo de uno de los jóvenes, que al parecer sobrevivió al primer ametrallamiento y estaba en tierra firme, presentaba 36 agujeros de bala hechos a un metro de distancia, mientras que el de otro presentaba 10 orificios en el pecho efectuados a una distancia de un metro, realizados con bala de postas del calibre 12; cartuchos de postas cuyo uso estaba prohibido contra personas en todos los cuerpos policiales de la época y sólo se contemplaba su utilización en casos especiales (derribos de puertas o forzamiento de cerraduras) y nunca como defensa personal o en operaciones de seguridad. Esta información se publicó en el diario El País del 30/05/1984. Partidos como PNV y EE catalogaron los hechos como “acto de fusilamiento” o de “acción terrorista como un tiro al plato, algo similar como hace el GAL, pero con uniforme” (Emboscada en Pasaia, p. 160). También el lehendakari Carlos Garaikoetxea encargó una investigación a la Consejería de Interior. Las diligencias judiciales por el caso fueron sobreseídas el 4 de julio por primera vez, después de que no se facilitara la declaración de los testigos desde Interior. Las declaraciones del único testigo presente estaban desaparecidas, no constaban los informes de balística y tampoco aparecían la mayoría de las supuestas pruebas (balas, lancha…). Tampoco constaban los responsables de la operación ni de los disparos (Emboscada en Pasaia, p. 9). Los otros testigos, una pareja que paseaba por el lugar, fueron obligados a echarse al suelo, por lo que no pudieron ver nada, así como la compañera de uno de los miembros del comando autónomo, detenida el 18 de marzo y retenida para ser utilizada como cebo, que tuvo una cuerda atada a su pie y fue también arrojada al suelo cuando empezaron los disparos. En 1987 se volvió a archivar el caso. En 2000, se descubre que falta la parte final del expediente, la de los posibles testigos, y se conoce la identidad de cuatro de los policías. En mayo de 2001, el forense afirma en el Juzgado que los disparos fueron realizados a corta distancia. En junio de 2004, se identifica a un nuevo agente y la Audiencia de Gipuzkoa reabre la investigación de los hechos, al considerar que “no puede considerarse prescrito el delito de homicidio”. En 2007 se conoce el nombre de otros dos policías y se toma declaración al agente anterior, que señala como responsables de la organización del operativo al jefe de la Brigada Central de Información y al jefe de la Brigada Provincial. De nuevo se reactiva la investigación en diciembre de 2008, tomándose declaración al jefe de la Brigada Provincial de Gipuzkoa el 19 de enero de 2009.

Fuentes:
Cambio16, números 644 y 646, del 2 al 9/04/1984 y del 16 al 23/04/1984.

Punto y Hora (antecedentes del caso), números 311, 324, 341 y 342, y los números 346, 348, 353, 354, 355 y 374.

Deia del 23 al 29/03/1984.

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El País del 24 al 30/03/1984 y del 30/05/1984.

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Egunkaria (Igandekoa) del 14/01/2001.

Cronología en Gara del 29/12/2008: http://www.gara.net/paperezkoa/20081229/113896/es/Bahia-Pasaia-emboscada-impune

Emboscada en Pasaia. Un crimen de Estado. Comandos autónomos. Virus, marzo de 2008, pp. 103 a 107.

Indymedia, 06/06/2005: http://euskalherria.indymedia.org/eu/2005/06/21063.shtml

Guerra sucia, manos limpias. Paddy Woodworth. Crítica Editorial, 2001-2002.

22/03/1984.
Emboscada en Pasaia. Varón de 21 años, natural de Azpeitia. Muere por disparos de la Policía junto a otros tres miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Cuando el comando de CCAA se adentró con una lancha neumática en la bahía de Pasaia, agentes de la Policía y de la Guardia Civil, apostados a ambos lados del puerto, dispararon sobre ellos cuando procedían a desembarcar. El hecho causó fuerte polémica, ya que fue considerado como una emboscada premeditada más que una confrontación militar. Ningún agente fue encausado por la muerte de los cuatro jóvenes y no se han depurado responsabilidades al respecto. Viajaba en el zodiac un quinto integrante del comando, que salió ileso y fue detenido y encarcelado, acusado de la muerte del senador Enrique Casas. Según su testimonio, dos de sus compañeros murieron alcanzados por los primeros tiros, pero los otros dos fueron abatidos a menos de un metro, una vez ya en manos de los policías, en las rocas, por lo que lo considera un fusilamiento encubierto. Según su versión, se encontraban desarmados y reducidos cuando tres policías les dispararon a corta distancia con metralletas. La autopsia contabilizó 113 proyectiles en los cuerpos de los cuatro jóvenes. El informe forense dictaminó que el cuerpo de uno de los jóvenes, que al parecer sobrevivió al primer ametrallamiento y estaba en tierra firme, presentaba 36 agujeros de bala hechos a un metro de distancia, mientras que el de otro presentaba 10 orificios en el pecho efectuados a una distancia de un metro, realizados con bala de postas del calibre 12; cartuchos de postas cuyo uso estaba prohibido contra personas en todos los cuerpos policiales de la época y sólo se contemplaba su utilización en casos especiales (derribos de puertas o forzamiento de cerraduras) y nunca como defensa personal o en operaciones de seguridad. Esta información se publicó en el diario El País del 30/05/1984. Partidos como PNV y EE catalogaron los hechos como “acto de fusilamiento” o de “acción terrorista como un tiro al plato, algo similar como hace el GAL, pero con uniforme” (Emboscada en Pasaia, p. 160). También el lehendakari Carlos Garaikoetxea encargó una investigación a la Consejería de Interior. Las diligencias judiciales por el caso fueron sobreseídas el 4 de julio por primera vez, después de que no se facilitara la declaración de los testigos desde Interior. Las declaraciones del único testigo presente estaban desaparecidas, no constaban los informes de balística y tampoco aparecían la mayoría de las supuestas pruebas (balas, lancha…). Tampoco constaban los responsables de la operación ni de los disparos (Emboscada en Pasaia, p. 9). Los otros testigos, una pareja que paseaba por el lugar, fueron obligados a echarse al suelo, por lo que no pudieron ver nada, así como la compañera de uno de los miembros del comando autónomo, detenida el 18 de marzo y retenida para ser utilizada como cebo, que tuvo una cuerda atada a su pie y fue también arrojada al suelo cuando empezaron los disparos. En 1987 se volvió a archivar el caso. En 2000, se descubre que falta la parte final del expediente, la de los posibles testigos, y se conoce la identidad de cuatro de los policías. En mayo de 2001, el forense afirma en el Juzgado que los disparos fueron realizados a corta distancia. En junio de 2004, se identifica a un nuevo agente y la Audiencia de Gipuzkoa reabre la investigación de los hechos, al considerar que “no puede considerarse prescrito el delito de homicidio”. En 2007 se conoce el nombre de otros dos policías y se toma declaración al agente anterior, que señala como responsables de la organización del operativo al jefe de la Brigada Central de Información y al jefe de la Brigada Provincial. De nuevo se reactiva la investigación en diciembre de 2008, tomándose declaración al jefe de la Brigada Provincial de Gipuzkoa el 19 de enero de 2009.

Fuentes:
Cambio16, números 644 y 646, del 2 al 9/04/1984 y del 16 al 23/04/1984.

Punto y Hora (antecedentes del caso), números 311, 324, 341 y 342, y los números 346, 348, 353, 354, 355 y 374.

Deia del 23 al 29/03/1984.

Egin del 24 al 29/03/1984.

El País del 24 al 30/03/1984 y del 30/05/1984.

El Mundo del 16/12/1999 y del 27/04/2000.

Egunkaria (Igandekoa) del 14/01/2001.

Cronología en Gara del 29/12/2008: http://www.gara.net/paperezkoa/20081229/113896/es/Bahia-Pasaia-emboscada-impune

Emboscada en Pasaia. Un crimen de Estado. Comandos autónomos. Virus, marzo de 2008, pp. 103 a 107.

Indymedia, 06/06/2005: http://euskalherria.indymedia.org/eu/2005/06/21063.shtml

Guerra sucia, manos limpias. Paddy Woodworth. Crítica Editorial, 2001-2002.

26/06/1985.
En la prisión de Alcalá-Meco, Madrid. Varón de 25 años, natural de Gorliz, aunque residente en Loiu. Miembro de ETApm VIII Asamblea. Llevaba desde 1982 en la cárcel. Aparece muerto en extrañas circunstancias, colgado de su propia camisa, en las duchas del módulo 3 de la prisión de máxima seguridad de Alcalá de Henares. Según fuentes penitenciarias, el médico y un ATS de la cárcel le administraron una inyección de adrenalina y oxígeno, ya que todavía estaba vivo cuando lo encontraron. Tanto en Wikipedia como en Euskadi 1997 añaden que tenía “un corte profundo en la yugular”. La información facilitada por el Ministerio de Justicia afirmó que no constaba antecedente psiquiátrico alguno del difunto. El País, en cambio, recogió que “el joven dejó una carta a su novia (cita el nombre) con la que ayer tenía a esa misma hora un vis a vis en la que le explicaba que ‘no puedo aguantar más’. La carta se encuentra en manos del juez, y todos los indicios hacen pensar que se trata de un suicidio”. La familia no lo vio así. Ese mismo día el fallecido tenía el vis a vis con la novia, cita a la que ésta acudió, justo a la misma hora en la que los funcionarios detectaron la ausencia del preso. Según su testimonio, nadie de la cárcel le informó de lo ocurrido hasta dos horas después. A su vez, los presos vascos de ETApm, Comandos Autónomos Anticapitalistas y ETAm en Alcalá, lo enfocaron de esta forma en un documento que publicaron el 28/06/1985: “La cárcel te ha asesinado”.

Fuentes:
Euskadi 1997, p. 90

El País, 27/06/1985.

Wikipedia: http://eu.wikipedia.org/wiki/Euskal_Preso_Politikoen_Kolektiboa

Berria: http://www.berria.info/dokumentuak/dokumentua347.pdf

23/07/1987.
En Trintxerpe. Mujer de 28 años, natural de Otxandio. Muere de un tiro de la Guardia Civil a corta distancia, en el interior de su vivienda, en el transcurso de una operación policial contra ETA en Donostia, Pasaia y Hernani. Dos días después, varios medios de comunicación del Estado español publican que la joven murió por un tiro en la nuca. La autopsia indicará que el disparo fue realizado a menos de dos palmos, en la parte lateral del cuello. Al parecer, testigos oyeron gritos como “¿Qué vas a hacer?”, “¡No hagas eso, no seas animal!”… Ante la polémica surgida, según recogieron los periódicos de esas fechas, el gobernador civil de Gipuzkoa llegó a afirmar que había que “primar la efectividad policial a las garantías judiciales”. Al respecto, El Independiente cuestionó “el comportamiento de ciertos miembros de la Guardia Civil, que han decidido, por su cuenta y riesgo, la práctica de la ley de fugas con el tiro en la nuca”. El magistrado juez titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Donostia consideró que la difunta fue alcanzada “por dos disparos en dos momentos distintos” y que la bala que le atravesó la cabeza fue disparada con una metralleta cuyo cañón se encontraba en ese momento “prácticamente tocando la piel” de la supuesta militante de ETA. El ex secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera y el abogado Jorge Argote, colaborador de Interior en la etapa socialista, declararían como imputados, para responder a las acusaciones de Roldán, según las cuales estaban al corriente del intento de falsificación de pruebas para casar la versión oficial con los resultados de la investigación. Según Roldán, Argote le llamó dos veces por teléfono para pedirle el traslado de Pindado a San Sebastián con el fin de retirar el chaleco antibalas del agente que disparó contra la joven y sustituirlo por otro que tuviera un disparo. Según Roldán también se produjo una intervención extrajudicial en la vivienda donde fue desarticulado el comando para sustituir un casquillo de bala. Un agente resultó herido y fueron detenidos dos miembros de un supuesto comando de ETA. El caso fue archivado el 26 de octubre de 1990 por falta de pruebas sobre las supuestas irregularidades, aunque después volvieron a investigarse al solicitar el juez los papeles del CESID referentes a la falsificación de pruebas para avalar las tesis oficiales sobre esta muerte.

Fuentes:
Euskal Herria y la Libertad, Tomo VII, pp. 88, 89 y 147, y Así quedan los veinte papeles del CESID, en Euskadi 1997 de Egin, pp. 98 y 99.

El Independiente, 25/07/1987.

El País del 15/07/1988.

El País del 26/07/1996.

20/08/1993.
Varón de 42 años, natural de Bilbao. El día anterior a su muerte fue detenido cerca de Langraitz por la Ertzaintza acusado de robar un vehículo y conducido a los calabazos del cuartel de Arkaute (Gasteiz). Hubo hasta tres versiones oficiales sobre la causa de su muerte en el plazo de tres meses. La autopsia recogía la existencia de 22 contusiones en el cuerpo, 35 marcas producidas por porras, hematomas en testículos, dos heridas en la cabeza, diversas escoriaciones y otras marcas distribuidas por todo el cuerpo. Al mismo tiempo señalaba que la muerte se había producido por asfixia debido a los gases utilizados por los agentes policiales. En febrero de 1995, la Audiencia Provincial de Araba condenó a seis años al inspector que mandaba a los agentes cuando sucedieron los hechos, como autor de un delito de imprudencia temeraria que produjo muerte, mientras que a otros cinco agentes les correspondió un año de prisión y penas de treinta días de arresto menor, para cada uno, como autores de una falta de lesiones en la persona del difunto. El 30/01/1996 el Tribunal Supremo redujo la condena al mando, que fue sentenciado a un año sin conllevar pena de prisión.

Fuentes:
Torturaren Aurkako Taldea. Santurtzi: http://torturano.bitacoras.com/archivos/

Euskal Herria y la Libertad, Tomo IX, pp. 43 a 46.

07/02/1997.
En la cárcel de Alcalá Meco. Varón de 41 años, natural de Elorrio. Aparece ahorcado en su celda de la prisión madrileña, con las manos atadas a la espalda y los pies amarrados. Se encontraba como preso preventivo durante casi dos años, acusado de pertenencia a ETA. La familia y los compañeros no se creyeron que había sido un suicidio. El día 14 de febrero, presos sociales y compañeros de prisión muestran sus dudas públicamente. El Mundo no dudó, en cambio, de que sí lo fuera y lo cuenta de este modo: “apareció colgado de un fular en los barrotes de su celda en Alcalá-Meco. Tenía los ojos tapados, los pies atados con cordones y las manos atadas con un pañuelo. Había escrito que se suicidaría”. De la comparecencia del ministro del Interior, Mayor Oreja, en el Congreso de los Diputados el 11/03/1997, más de un mes después y a petición de cuatro grupos parlamentarios, se lee: “Alrededor de las 19 horas del día 7 de febrero de 1997, cuando uno de los funcionarios de servicio en el módulo 3, de cumplimiento en el centro penitenciario de Madrid-2, practicaba recuento de internos, al llegar a la celda número 49 encontró a (cita el nombre) colgado por el cuello, con las manos atadas a la espalda con las muñecas separadas entre sí y con los pies también atados. La atadura de las manos estaba hecha con un trozo de tela o pañuelo, sujeto por uno de sus extremos a una de las muñecas y atado con un nudo fijo y, por el otro extremo, mediante un nudo corredizo a la otra muñeca, de tal forma que entre ambas manos había una cierta separación. Toda esta pormenorizada descripción del modo en el que aparecieron atadas las manos del cadáver demuestra que es posible que este tipo de atadura se la pueda practicar uno mismo. Esto ocurre con relativa frecuencia, como lo han manifestado expertos de Policía judicial que tienen amplia experiencia en el levantamiento de cadáveres de suicidas por ahorcamiento (…) Acudió en repetidas ocasiones, desde su ingreso en el centro penitenciario de Madrid-2, a consulta psiquiátrica (…) en ningún momento los especialistas apreciaron indicio alguno que hiciera sospechar el fatal desenlace que más adelante se produciría”.
En las réplicas, Joxe Juan González de Txabarri, del PNV, contestó a esas argumentaciones diciendo que “existen otras, como la argumentación de la credibilidad política. Y en este caso, señor ministro, tengo que reconocer, con hondo sentimiento, que Egin tenía razón en la versión que ofreció el día 8 de febrero (…) Parece bastante difícil imaginarse la posibilidad teórica de que una persona en esas circunstancias sea capaz de realizar todas esas actividades previas a su suicidio”. A su vez, la intervención de Begoña Lasagabaster, de EA, se centró en los problemas de transparencia y credibilidad, adujo que algunos medios emitieron al día siguiente una nota en la que, “según fuentes de Interior, el preso apareció en su celda colgado de una bufanda anudada a la rejilla de ventilación situada en el baño (…)Tres días después los medios de comunicación revelan -supongo que también serán de fuentes de Interior, lógicamente, porque confirman las mismas fuentes de Interior- que, efectivamente, el preso había sido encontrado con las manos atadas, los pies atados y con una venda en los ojos”.

Fuentes:
Comparecencia de Mayor Oreja en el Congreso de los Diputados: http://www.congreso.es/public_oficiales/L6/CONG/DS/CO/CO_167.PDF

El Mundo: http://www.elmundo.es/eta/historia/suicidios.html

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