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Confusiones, abusos

Este listado es INCOMPLETO y está en constante construcción.

Si dispone de más información sobre cualquiera de estos casos o información sobre casos que no aparecen, le rogamos que nos remita esos datos a info@argituz.org

Este listado no contiene nombres por motivos relacionados con la legislación de protección de datos personales.

 

PERSONAS MUERTAS POR LOS CUERPOS DE SEGURIDAD POR CONFUSIÓN, ABUSOS Y OTROS

Este apartado engloba una serie de casos que afectan a la población civil y que asimismo conculcan principios contenidos en el Código de Conducta para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley y los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley.
Se trata, por un lado, de actuaciones abusivas derivadas de una mala concepción del poder, y por otro, de confusiones y errores, que tienen en común un resultado trágico e impunidad en sus autores. También se recogen en esta categoría simples transeúntes o conductores que pasaban por la cercanía de cuarteles, comisarías, barrios concretos… y que fueron alcanzados por disparos indiscriminados, cuando no por el fuego cruzado de determinadas persecuciones policiales. En algunos de estos casos existen notas oficiales que no se ajustaban a la realidad transmitida por los testigos presentes en el lugar de los hechos y la impunidad derivada de ello.

El diputado del PSOE Javier Sáenz de Cosculluela afirmó, en una exposición parlamentaria, en 1981, que se trata de “hechos que vienen ocurriendo con periodicidad preocupante”. Esta preocupación generada por tanto “disparo suelto” fue expuesta ante el ministro de Interior, Juan José Rosón, en una sesión de la comisión de Interior de fecha 1 de abril de 1981. Eran tantos los casos mortales que generaban las fuerzas de orden público entre la población civil, que el diputado del grupo socialista citado llegó a emplear el símil de “ejecución” para calificar estas actuaciones. “Estos hechos siguen ocurriendo –afirmaba en su pregunta el diputado del PSOE-, son periódicos, y siguen estando sin justificación, porque en los supuestos a los que yo me refiero, señor ministro, insisto que no hablo de esas situaciones en las que hay peligro para la gente, se utilizan unos medios desproporcionados para la situación; son, por tanto, inadmisibles”. El ministro del Interior, Juan José Rosón, lamentó los hechos que se sucedían, pero le contestó a Cosculluela diciendo que no hacían falta las medidas que solicitaba, ya que “Insisto en que (lo que se necesita) no son sabias instrucciones adicionales, sino que se cumplan las condiciones en que las armas se pueden manejar, condiciones que están establecidas legal y reglamentariamente”, con lo que señalaba él mismo dónde se encontraba el problema: en el modo de utilizar las armas reglamentarias. La base política de los casos que aquí se recogen se basa en que no se trata de hechos aislados, en la impunidad detectada en la mayoría de las causas, así como por la falta de esclarecimiento real de los hechos y la nula investigación de los mismos, lo que conlleva la indefensión y la marginación social y soledad consiguientes de las víctimas.

26/01/1965.
En Lesaka. Varón joven, inmigrante clandestino que se dirigía a Lapurdi. Coincide su intento de pasar el Bidasoa con un despliegue de la Guardia Civil que buscaba a un militante de ETA que acababa de escapar de un control en una localidad cercana. Murió por disparos de los agentes.
En Euskal Herria y Libertad (Tomo I), consta: “(El día) 22 (de enero), la Guardia Civil detiene a Julen Larunbe cuando, junto a otro compañero, intentaba cruzar clandestinamente la frontera. Este último logrará huir del mismo cuartelillo de Lesaka y será perseguido durante toda la tarde y noche por las fuerzas policiales. El resultado de esta batida será la muerte a tiros por error de un ciudadano portugués que cruzaba la frontera clandestinamente y al que las fuerzas de la Benemérita confundieron con el militante huido. La información oficial de la policía dirá que este ciudadano murió de hambre. Pero todo el pueblo de Lesaka había podido apreciar el cadáver del muerto acribillado a balazos” (pp. 224, 153 y 154).

Fuentes:
Euskal Herria y la Libertad (Tomo I), pp. 224, 153 y 154

Gernikako seme-alabak, p. 878. Euskal Memoria Fundazioa, Andoain, diciembre de 2010.

9/11/1967.
En los montes de Zugarramurdi. Varón de 17 años de edad, natural y vecino de esa localidad navarra del Baztan. La Guardia Civil le dispara al confundirlo con un militante de ETA de Bilbao que creían iba a pasar la frontera. Sin embargo, la víctima se encontraba ajena a esos cálculos y cuando la Guardia Civil no pudo mantener su versión, le acusaron de contrabandista que intentó huir y “tuvieron que dispararle”. Días después, el guardia civil que supuestamente disparó contra el joven apareció muerto en extrañas circunstancias. Siguen sin aclararse estos hechos.

Fuentes:
Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 326. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

Berria:
http://www.berria.info/dokumentuak/dokumentua549.pdf

Iñaki Egaña, Las víctimas sin inventariar, 22/05/2007:
http://nabarralde.com/eu/egunekoa/506-las-victimas-sin-inventariar

http://www.euskaldunak.info/memoria/?p=13

José Luis Díaz Monreal. La historia olvidada. EGI en Nafarroa durante la década de los años sesenta. Ediciones Ahaztuak, en noviembre de 2009.

15/05/1969. En Urabain (Araba).
Varón de 58 años, padre de tres hijos, sacristán de esa localidad alavesa. Fue tiroteado en el campanario de la Iglesia por un subinspector de Policía. La versión oficial fue la de que pensaron que el difunto estaba desde el campanario avisando a miembros de ETA de la presencia de la Policía en el pueblo. El historiador Iñaki Egaña imagina esa interpretación como algo así: “La versión policial señaló que tras el repique se escondía una complicada contraseña, algo así como una especie de lenguaje en morse, pero en vascuence. Y que el sonido de las campanas, cual modernas txalapartas, penetraba en lo más recóndito de los valles para advertir a los guerrilleros camuflados en baserritarras que la hora del asalto había llegado”. Como no se sostenía esa versión, y la persona muerta era del régimen, ABC tuvo que rectificar a los cinco días su primera versión (“les hizo frente, por lo que la Policía disparó”), publicando una nota del Gobierno Civil expresando que el difunto “no está implicado en las actividades terroristas que motivaron el servicio policíaco establecido. Antes por el contrario era persona de orden, con antecedentes favorables demostrados de su incorporación al glorioso Movimiento Nacional, donde combatió en destacadas unidades durante toda la cruzada y en su posterior de alcalde pedáneo de Urabain”. El subinspector fue detenido y sentenciado a dos años de condena, que al parecer no cumplió.

Fuentes:
ABC del 16/05/1969:
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/ 1969/05/16/063.html

ABC, edición Andalucía, del mismo día: http://hemeroteca.abcdesevilla.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/ abc.sevilla/1969/05/16/024.html

ABC del 21/05/1969: http://hemeroteca.abcdesevilla.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/ abc.sevilla/1969/05/21/038.html

Iñaki Egaña en Las víctimas sin inventariar, el 20/05/2007:
http://www.euskaldunak.info/memoria/?p=13

Carta de sacerdotes alaveses a su obispo, escrito que luego sería multicopiado. Euskal Herria y la Libertad. Tomo 2, pp. 144 y 233.

Euzko Deya, julio de 1969.

02/08/1969.
En Getxo. Varón de 20 años, natural de Leioa. Se encontraba con otros amigos cantando junto a un bar, cuando fueron interpelados por un policía. El desencuentro terminó con dos disparos del policía, alcanzándole mortalmente una de las balas en el pecho a la víctima.

Fuente:
Ahaztuak 1936-1977,
http://ahaztuak1936-1977.blogspot.com/

21/11/1973.
En Madrid. Trabajador del Drugstore de la calle Velázquez. Herido de bala por la Policía al ser confudido con un militante de ETA al que acusaban de haber atentado contra el almirante Carrero Blanco. Fallecerá a los 15 días de estos hechos. El Tribunal Supremo decidió el 30/04/1979 indemnizar a su familia con 3 millones de pesetas.

Fuente:
Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 450. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

20/01/1975.
En Sestao. Varón de 24 años de edad, natural del barrio de Repelaga, Portugalete. Le matan cuando repartía octavillas del PCE(i) (luego Partido de los Trabajadores de España, PTE) en apoyo de la huelga de los mineros de Potasas de Navarra. No se supo bien quién fue el autor de los disparos que acabaron con su vida, aunque fue señalado un guardia civil de paisano, que llevaba una gabardina y estaba acompañado, al parecer, de un policía municipal. En Euskal Memoria citan el nombre de quien, al parecer, le disparó dos tiros en la espalda, cerca de su portal.

Fuente:
Gernikako seme-alabak, p. 366. Euskal Memoria Fundazioa, Andoain, diciembre de 2010.

02/12/1975.
En Madrid. Varón muerto por un miembro de la Policía Armada, al no detenerse tras darle una orden de alto, según la versión oficial, tras una discusión sobre el tema vasco que el agente juzgó ofensiva.

Fuentes:
Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 450. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

Gernikako seme-alabak, p. 782.

14/05/1977.
En Ortuella. Varón de 30 años, estaba casado y esperaba un hijo para el mes siguiente. Era jurado de empresa de la factoría Mavisa, pertenecía a la corriente unitaria de CCOO de Euskadi. Murió al recibir un culatazo en la cabeza por parte de un agente de la Guardia Civil, tras salir de cenar, en plena tensión de la Semana pro Amnistía.

Fuentes:
Historia del nacionalismo vasco y de ETA: Introducción a la historia del País Vasco. ETA en el franquismo. (1951-1976). Tomo II, p. 43. R&B Ediciones, 1994.

Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, pp. 455 y 456. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

Gernikako seme-alabak, pp. 415 y 416.

30/05/1977.
En Bilbao. Varón, padre de una hija de 3 años. Profesor. Fue a poner una denuncia el 17 de mayo en el Juzgado de Guardia, por los golpes que le propinaron policías antidisturbios dos días antes, cuando se hallaba con su hija intentando resguardarse en el portal de su domicilio durante unas cargas de la Policía contra una manifestación. Tras presentar la denuncia, resultó agredido a la salida por varios individuos con pistola que le obligaron a ingerir más de medio litro de coñac y otro tanto de aceite de ricino, por lo que le tuvo que ser hospitalizado al producirle fuertes vómitos de sangre. Tras muchos dolores, murió a las dos semanas. El secretario general de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao negó todos los hechos que denunciaba la víctima, incluso que hubiese ido a la comisaría a presentar denuncia. Sin embargo, el doctor Fariñas, del cuadro médico del hospital civil de Bilbao, que, como relata El País, atendió durante su enfermedad y muerte a la víctima, hizo público que si bien la muerte se debió a la cirrosis hepática, cuando el convaleciente ingresó en el hospital, presentaba contusiones en la espalda y en las nalgas (El País, 02/06/1977). La hija del difunto relata que, durante la convalecencia, confesó a su mujer -hija de guardia civil-que los que le agredieron eran policías, ya que el día de la primera paliza les había rogado que no le pegaran en el hígado, porque sufría de una enfermedad hepática. En la segunda agresión, los autores le amenazaron con agredir también a su mujer y a su hija si contaba algo de lo sucedido. Tras su muerte, la madre del difunto sufrió trastorno mental y su hermano estuvo un año sin hablar. Al poco de morir la víctima, un policía apareció en su casa para ofrecerle dinero a la viuda, pero ella lo rechazó. Sin embargo, ésta escribió a la Casa del Rey y a Martín Villa, entonces ministro de Gobernación, contándoles su situación, y al final consiguió un trabajo para poder salir adelante.

Fuentes:
Recogida de testimonio a su hija y esposa, en junio de 2008.

El País, 02/06/1977.

15/11/1978.
En Arrasate. Mujer de 52 años, madre de tres hijos. Es alcanzada de muerte por disparos de la Guardia Civil, cuando se encontraba junto a su domicilio, en una operación contra tres miembros de Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA), que habían ametrallado un poco antes el cuartel de la localidad de Aretxabaleta. Cuando en su huida logran llegar a Arrasate, serán alcanzados por agentes de paisano que les seguían en un coche camuflado desde la localidad contigua y disparan sobre los militantes autónomos, alcanzando mortalmente a dos de ellos y quedando malherido el tercero. En ese momento llegan al lugar agentes de la Guardia Civil de Arrasate, que no se percatan de que quienes portaban armas en ese momento eran compañeros suyos, y se produce un nuevo tiroteo. Es en esta segunda ocasión cuando cae muerta la vecina de la localidad y quedan heridos de bala otros tres vecinos. José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca, en La derrota de ETA, lo cuentan así: “se produce una situación de enorme confusión: guardias civiles confunden a otros que iban de paisano con los terroristas, se inicia un tiroteo y, como consecuencia del mismo, muere (dan el nombre de la vecina)”. Tanto los informes de la Comisión Popular Investigadora como el Informe de la Consejería de Interior del Consejo General Vasco, realizado en base a los datos recabados in situ por el director del Departamento de Derechos Humanos, José Ramón Recalde (que será víctima de ETA en septiembre de 2000), no tuvieron dudas al adjudicar a la Guardia Civil la muerte de esta mujer. La Consejería del Interior del Consejo General Vasco (CGV), institución anterior al actual Gobierno Vasco, fue contundente, juzgando de “inexplicable la actuación de la fuerza pública que irreflexivamente dispara de forma que causa una muerte y varios heridos en la población civil”. Según la nota del CGV, dos de los miembros de los CAA intentaron escapar sin llevar armas en la mano cuando fueron alcanzados mortalmente por guardias civiles de paisano, y al tercero le disparan estando en el interior del coche, sacándole del mismo herido (p. 152 de Vidas Rotas). El titular de Interior del CGV, Txiki Benegas, fue duramente criticado por el ministro del Interior del Gobierno español, Martín Villa, por este informe. Sin embargo, el informe de la comisión popular de investigación fue clarificador y al día siguiente hubo una huelga general a nivel de Gipuzkoa.

Fuentes:
Nota de la Consejería del Interior del Consejo General Vasco, 16/11/1978: “(…) Cuarto. Alrededor de tres minutos después de los primeros disparos, apareció en las inmediaciones otro vehículo del que descendieron otros miembros de la Guardia Civil al parecer de paisano, los cuales ante la presencia de la gente y de varios hombres armados con metralletas, que eran los primeros miembros de la Guardia Civil, abrieron fuego en dirección a éstos, causando la muerte de (nombre de la víctima), quien se encontraba sentada en un banco a unos 150 metros, así como heridas a tres personas más”. Entre las consideraciones, la Consejería del Interior afirma: “Segundo. En todo caso lo que resulta evidentemente inexplicable es la actuación posterior de una fuerza pública que irreflexivamente dispara de forma que causa una muerte y varios heridos en la población civil. Tal acto debe ser enjuiciado con una gran severidad porque obedece a una de estas dos causas, o bien una irresponsable falta de reflexión, o una actitud todavía más peligrosa, la de una fuerza que actúa sobre una población, como sobre una sociedad enemiga. Es absolutamente preciso que sobre este punto la investigación pública necesaria, sea además, una investigación judicial”.

Informe Víctimas de vulneraciones de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política, pp. 450 y 451.

06/09/1980.
En Bilbao. Varón de 46 años. Militante del PSOE y de UGT, trabajador de Babcock Wilcox. Muere por disparos de un policía de paisano en la calle La Laguna de Bilbao. La misma actuación policial causa tres heridos entre la ciudadanía.
“Los testigos del suceso con los que contactó EL PAÍS en el barrio de Las Cortes, con pequeñas diferencias de matices, coincidían en una versión bastante clara, aunque incompleta, del suceso, pero, en cualquier caso, muy distinta a la ofrecida por la policía. El propietario del bar Las Vegas, de la calle de La Laguna, relató así a nuestro periódico, en presencia de otros testigos, que iban aportando de forma espontánea datos sobre la marcha, la película de los hechos, que él contempló desde el comienzo: «Sentí voces cerca del bar y salí a ver lo que sucedía. En el cruce de las calles de La Laguna y de Las Cortes, a la altura del bar Corinto, un joven, como de unos veintitrés años, de paisano -entonces no sabía que era policía-, discutía acaloradamente con una mujer mayor del barrio, que está en la profesión desde hace muchos años y a la que abofeteó. Varios jóvenes, entre ellos una chica, se arremolinaron, y aquélla le increpó su acción. “No le pegue usted, ¿no ve que es una mujer mayor?”, le dijo aquélla. Discutieron, y el policía le pidió la documentación, y ella, a su vez, le exigió que le enseñara la placa de policía. Este le dio a aquélla varios tortazos, y en un momento determinado sacó una pistola y se la puso en el cuello”.
“Al ver que varias personas se acercaban a él recriminándole, el policía hizo un disparo al aire, hacia arriba. La gente le quería detener, pero él, que llevaba la chamarra enrollada en la muñeca y el brazo, sosteniendo la pistola, gritaba «Os mato a todos», impidiendo que se le acercaran. Luego salió huyendo por la calle de La Laguna haciendo disparos hacia la gente que trataba de acercarse a él para reducirle. Las personas que estaban en los alrededores corrían a esconderse en las esquinas. Por la calle de La Laguna se dirigió hacia la plaza de La Cantera y desde allí disparaba a las personas que le seguían, hiriendo a varias. El muerto, cliente de este bar, también fue herido y murió allí”.
“Cuando se le acabaron las balas de la pistola (todos los testigos coinciden en afirmar que escucharon entre siete y nueve disparos), el policía trató de escaparse, y un muchacho impedido le interceptó y luego varias personas, le ayudaron a retenerle en el suelo, donde recibió golpes.
“Testigos presenciales relataron a EL PAÍS que posteriormente la policía realizó una inspección del lugar para buscar los casquillos de munición y la pistola del policía, que en el tumulto le había sido sustraída. «Pasadas las seis de la mañana», afirma el propietarlo del bar Las Vegas, «hora en que, está permitida la apertura de locales, se presentó aquí la policía y nos pusieron a todos contra la pared y nos cachearon. Creo que estaban buscando la pistola».
“Clientes, camareras y empleados de los bares de la zona conocían a la víctima del incidente, (citan el nombre), al que consideraban una «buena persona, que no era pendenciero ni se metía con nadie». Las personas de la zona que le conocían afirman que había sido jugador de fútbol del equipo Baracaldo, localidad donde residía y donde, al parecer, regentaba dos bares. «Hace veinte años que le conocemos, y eso que dice la policía de que era delincuente común, nada», declaraba una camarera del bar Las Vegas. “Las muestras de malestar y de indignación en el barrio de Las Cenes, de Bilbao, por el incidente eran ayer notables. Varias fueron las personas que de manera espontánea se acercaban a los informadores para repetir: «Estamos hartos de que vengan aquí con sus pistolas cometiendo abusos y provocando incidentes. Hay que acabar con esta situación”.

Fuente:
El País, 07/09/1980.
http://elpais.com/diario/1980/09/07/espana/337125613_850215.html

trong>10/12/1980.
En Gasteiz. Varón, natural de Murgia, empleado en una gasolinera de la autovía Altube-Gasteiz. Resulta muerto al ser atropellado por un vehículo camuflado de la Policía, con sus tres ocupantes en evidente estado de embriaguez, mientras llenaba el depósito del vehículo de otro vecino, que también quedó herido.

Fuente:
Gernikako seme-alabak, p. 106.

09/05/1981.
En Roquetas del Mar-Almería. Varón de 24 años, natural de Pechina (Almería) y trabajador de FEVE de Santander. Viajaba a Almería con dos amigos para asistir a la primera comunión de su hermano. Los tres fueron confundidos con miembros de ETA por la Guardia Civil, y fueron muertos tras un siniestro episodio de torturas. Aparecieron calcinados en la carretera comarcal de Gérgal (Almería), un lugar de transición entre el Desierto de Tabernas y la Sierra de los Filabres. Tras su muerte, en una comparecencia en el Congreso español del ministro del Interior, Juan José Rosón, el 22 de mayo, el parlamentario San Juan, del PSOE, calificó la versión oficial y las explicaciones del ministro como “tergiversadas” y le solicitó que se marchara del Gobierno. Según cuenta Público (10/05/2011), Pedro Manuel de la Cruz, actual director del diario La Voz de Almería, cubría el caso para El País hace treinta años. Cuando llegó al lugar, el Ford Fiesta estaba aún sobre las cuatro ruedas, justo al lado de la carretera, “como si lo hubieran aparcado”. De la Cruz dio con un teniente de la Guardia Civil ajeno al homicidio, que ofreció una versión muy alejada de la oficial: “Según me contó mi fuente, al teniente (da su nombre) se le fue la mano y (da el nombre de uno de los jóvenes) murió durante el interrogatorio”. Entonces “tiraron por la calle de en medio, mataron a los otros dos jóvenes y los quemaron para no dejar pistas”. De la Cruz -sigue contando Público- “incide en otro punto inverosímil, como que en medio de la balacera casi todos los proyectiles fueran a parar al corazón y otras zonas vitales”. En julio de 1982, la Audiencia provincial de Almería condenó a un teniente coronel de la Guardia Civil a 24 años de prisión mayor como autor responsable de tres delitos de homicidio, y a penas de 15 y 12 años a otros dos agentes encausados, con los atenuantes de “cumplimiento del deber” y de “obediencia debida”. Para Público, “de todos los desaciertos del juicio, el más flagrante fue denegar la reconstrucción de los hechos”. Para Antonio Ramos Espejo, profesor de la Universidad de Sevilla y autor del libro El caso Almería: mil kilómetros al sur, que inspiró en 1984 la película de Pedro Costa, El caso Almería, el juicio cerró la posibilidad de saber la verdad, y en la actualidad defiende que los muertos sean reconocidos como víctimas del terrorismo (Público, 10/05/2011). Las familias de los tres fallecidos han solicitado en varias ocasiones que los tres jóvenes sean considerados “víctimas del terrorismo”, sin conseguirlo. Para el responsable del departamento de Derecho Constitucional de la Universidad de Almería, Pedro Martínez Ruano, la norma es contradictoria en sí misma, ya que “deja fuera a las víctimas del terrorismo de Estado, como es este caso, ya que un grupo terrorista organizado siempre estará desligado de éste, y si está vinculado al Gobierno deja de ser un grupo, es el Estado en su totalidad” (Público, 10/05/2011). Por su parte, tres años después de ser condenado, el mando de mayor graduación accedió al tercer grado penitenciario y en octubre de 1992, tras cumplir las tres cuartas partes de su condena, salió en libertad condicional de la prisión de Córdoba. Falleció en esa ciudad el 4 de abril de 1994.

Fuentes:
Eduardo Pons Prades. El caso Almería, pp. 172 a 187, en Los años oscuros de la transición española, Belacqva, Barcelona, 2005.

Editorial de El Periódico del 13/05/1981.

Antonio Ramos Espejo. El caso Almería. Ed. Argos Vergara, 1982.

El País del 22/05/1981, 18/07/1981, 31/07/1982 y 24/10/1999.

Egin del 06/06/1981.

Diario de Granada, 18/06/1984.

Diario16, 20/10/1985 y 09/05/1986.

El Mundo del 05/04/1994.

Francisco Letamendia. Historia del nacionalismo vasco y de ETA: Introducción a la historia del País Vasco. ETA en el franquismo. (1951-1976). Tomo II, p. 419. R&B Ediciones, 1994.

El caso Almería en el informe Víctimas de vulneración de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política. Dirección de DDHH del Gobierno vasco, junio de 2008, pp. 372 a 375.

Público, 10/05/2011.

09/05/1981.
En Roquetas del Mar-Almería. Varón de 29 años, natural de Santander, que viajaba a Almería con dos amigos para asistir a la primera comunión del hermano de uno de ellos. Los tres fueron confundidos con miembros de ETA por la Guardia Civil, y fueron muertos tras un siniestro episodio de torturas. Aparecieron calcinados en la carretera comarcal de Gérgal (Almería), un lugar de transición entre el Desierto de Tabernas y la Sierra de los Filabres. Tras su muerte, en una comparecencia en el Congreso español del ministro del Interior, Juan José Rosón, el 22 de mayo, el parlamentario San Juan, del PSOE, calificó la versión oficial y las explicaciones del ministro como “tergiversadas” y le solicitó que se marchara del Gobierno. Según cuenta Público (10/05/2011), Pedro Manuel de la Cruz, actual director del diario La Voz de Almería, cubría el caso para El País hace treinta años. Cuando llegó al lugar, el Ford Fiesta estaba aún sobre las cuatro ruedas, justo al lado de la carretera, “como si lo hubieran aparcado”. De la Cruz dio con un teniente de la Guardia Civil ajeno al homicidio, que ofreció una versión muy alejada de la oficial: “Según me contó mi fuente, al teniente (da su nombre) se le fue la mano y (da el nombre de uno de los jóvenes) murió durante el interrogatorio”. Entonces “tiraron por la calle de en medio, mataron a los otros dos jóvenes y los quemaron para no dejar pistas”. De la Cruz -sigue contando Público- “incide en otro punto inverosímil, como que en medio de la balacera casi todos los proyectiles fueran a parar al corazón y otras zonas vitales”. En julio de 1982, la Audiencia provincial de Almería condenó a un teniente coronel la Guardia Civil, a 24 años de prisión mayor como autor responsable de tres delitos de homicidio, y a penas de 15 y 12 años a otros dos agentes encausados, con los atenuantes de “cumplimiento del deber” y de “obediencia debida”. Para Público, “de todos los desaciertos del juicio, el más flagrante fue denegar la reconstrucción de los hechos”. Para Antonio Ramos Espejo, profesor de la Universidad de Sevilla y autor del libro El caso Almería: mil kilómetros al sur, que inspiró en 1984 la película de Pedro Costa, El caso Almería, el juicio cerró la posibilidad de saber la verdad, y en la actualidad defiende que los muertos sean reconocidos como víctimas del terrorismo (Público, 10/05/2011). Las familias de los tres fallecidos han solicitado en varias ocasiones que los tres jóvenes sean considerados “víctimas del terrorismo”, sin conseguirlo. Para el responsable del departamento de Derecho Constitucional de la Universidad de Almería, Pedro Martínez Ruano, la norma es contradictoria en sí misma, ya que “deja fuera a las víctimas del terrorismo de Estado, como es este caso, ya que un grupo terrorista organizado siempre estará desligado de éste, y si está vinculado al Gobierno deja de ser un grupo, es el Estado en su totalidad” (Público, 10/05/2011). Por su parte, tres años después de ser condenado, el mando de mayor graduación accedió al tercer grado penitenciario y en octubre de 1992, tras cumplir las tres cuartas partes de su condena, salió en libertad condicional de la prisión de Córdoba. Falleció en esa ciudad el 4 de abril de 1994.

Fuentes:
Eduardo Pons Prades. El caso Almería, pp. 172 a 187, en Los años oscuros de la transición española, Belacqva, Barcelona, 2005.

Editorial de El Periódico del 13/05/1981.

Antonio Ramos Espejo. El caso Almería. Ed. Argos Vergara, 1982.

El País del 22/05/1981, 18/07/1981, 31/07/1982 y 24/10/1999.

Egin del 06/06/1981.

Diario de Granada, 18/06/1984.

Diario16, 20/10/1985 y 09/05/1986.

El Mundo del 05/04/1994.

Francisco Letamendia. Historia del nacionalismo vasco y de ETA: Introducción a la historia del País Vasco. ETA en el franquismo. (1951-1976). Tomo II, p. 419. R&B Ediciones, 1994.

El caso Almería en el informe Víctimas de vulneración de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política. Dirección de DDHH del Gobierno vasco, junio de 2008, pp. 372 a 375.

Público, 10/05/2011.

ong>09/05/1981.
En Roquetas del Mar-Almería. Varón de 33 años, natural de Salamanca pero residente en Santander. Los tres fueron confundidos con miembros de ETA por la Guardia Civil, y les mataron tras un siniestro episodio de torturas. Aparecieron calcinados en la carretera comarcal de Gérgal (Almería), un lugar de transición entre el Desierto de Tabernas y la Sierra de los Filabres. Tras su muerte, en una comparecencia en el Congreso español del ministro del Interior, Juan José Rosón, el 22 de mayo, el parlamentario San Juan, del PSOE, calificó la versión oficial y las explicaciones del ministro como “tergiversadas” y le solicitó que se marchara del Gobierno. Según cuenta Público (10/05/2011), Pedro Manuel de la Cruz, actual director del diario La Voz de Almería, cubría el caso para El País hace treinta años. Cuando llegó al lugar, el Ford Fiesta estaba aún sobre las cuatro ruedas, justo al lado de la carretera, “como si lo hubieran aparcado”. De la Cruz dio con un teniente de la Guardia Civil ajeno al homicidio, que ofreció una versión muy alejada de la oficial: “Según me contó mi fuente, al teniente (da su nombre) se le fue la mano y (da el nombre de uno de los jóvenes) murió durante el interrogatorio”. Entonces “tiraron por la calle de en medio, mataron a los otros dos jóvenes y los quemaron para no dejar pistas”. De la Cruz -sigue contando Público- “incide en otro punto inverosímil, como que en medio de la balacera casi todos los proyectiles fueran a parar al corazón y otras zonas vitales”. En julio de 1982, la Audiencia provincial de Almería condenó a un teniente coronel la Guardia Civil, a 24 años de prisión mayor como autor responsable de tres delitos de homicidio, y a penas de 15 y 12 años a otros dos agentes encausados, con los atenuantes de “cumplimiento del deber” y de “obediencia debida”. Para Público, “de todos los desaciertos del juicio, el más flagrante fue denegar la reconstrucción de los hechos”. Para Antonio Ramos Espejo, profesor de la Universidad de Sevilla y autor del libro El caso Almería: mil kilómetros al sur, que inspiró en 1984 la película de Pedro Costa, El caso Almería, el juicio cerró la posibilidad de saber la verdad, y en la actualidad defiende que los muertos sean reconocidos como víctimas del terrorismo (Público, 10/05/2011). Las familias de los tres fallecidos han solicitado en varias ocasiones que los tres jóvenes sean considerados “víctimas del terrorismo”, sin conseguirlo. Para el responsable del departamento de Derecho Constitucional de la Universidad de Almería, Pedro Martínez Ruano, la norma es contradictoria en sí misma, ya que “deja fuera a las víctimas del terrorismo de Estado, como es este caso, ya que un grupo terrorista organizado siempre estará desligado de éste, y si está vinculado al Gobierno deja de ser un grupo, es el Estado en su totalidad” (Público, 10/05/2011). Por su parte, tres años después de ser condenado, el mando de mayor graduación accedió al tercer grado penitenciario y en octubre de 1992, tras cumplir las tres cuartas partes de su condena, salió en libertad condicional de la prisión de Córdoba. Falleció en esa ciudad el 4 de abril de 1994.

Fuentes:
Eduardo Pons Prades. El caso Almería, pp. 172 a 187, en Los años oscuros de la transición española, Belacqva, Barcelona, 2005.

Editorial de El Periódico del 13/05/1981.

Antonio Ramos Espejo. El caso Almería. Ed. Argos Vergara, 1982.

El País del 22/05/1981, 18/07/1981, 31/07/1982 y 24/10/1999.

Egin del 06/06/1981.

Diario de Granada, 18/06/1984.

Diario16, 20/10/1985 y 09/05/1986.

El Mundo del 05/04/1994.

Francisco Letamendia. Historia del nacionalismo vasco y de ETA: Introducción a la historia del País Vasco. ETA en el franquismo. (1951-1976). Tomo II, p. 419. R&B Ediciones, 1994.

El caso Almería en el informe Víctimas de vulneración de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política. Dirección de DDHH del Gobierno vasco, junio de 2008, pp. 372 a 375.

Público, 10/05/2011.

19/12/2003.
En Alegia. Varón de 42 años, natural de Gudín (Ourense) pero residente en Beasain. Recibe un tiro a corta distancia por parte de un ertzaina, que pensó que la víctima era de ETA y que quería secuestrar a alguien. También dijo en su testimonio que el arma se le disparó. El caso es que el difunto se había desplazado hasta el lugar junto con su novia, su hermano y otros tres amigos, en dos vehículos, tras almorzar en un restaurante cercano. Según el testimonio de la mujer, recogido por el Faro de Vigo, en un momento determinado pararon los coches y su marido se bajó del suyo para hablar con los del otro vehículo. Cerca del lugar se encontraban agentes de la Ertzaintza atendiendo a un accidente de tráfico, “momento en el que vio a un ertzaina que llegó gritando y corriendo con una pistola en la mano con la que golpeó al fallecido en la cabeza”. “La víctima se agachó –sigue contando la mujer- y dijo al agente que ‘no estaba haciendo nada malo’, momento en que el policía le dio un tiro”. Según el mismo periódico, el ertzaina declaró en su favor que “en aquellas fechas la prensa había publicado un comunicado en el que ETA amenazaba a la Ertzaintza, por lo que los agentes habían recibido la indicación de que ‘extremaran sus medidas de seguridad”.

Fuente:
El ertzaina acusado de matar a un ourensano dice que creyó que era de ETA en Faro de Vigo del 25/04/2006:
http://www.farodevigo.es/portada-ourense/2609/ertzaina-acusado-matar-ourensano-dice-creyo-eta/59956.html

09/04/2012.
En Bilbao. Varón de 28 años. Herido por un pelotazo de la Ertzaintza tras un partido de la Europa League el 05/04/2012. Ingresado en el hospital en estado de coma, murió cinco días después. El origen de la intervención de la policía autonómica fue una pelea entre dos personas, que nada tenían que ver con la víctima. Los testigos presentes achacan a que los agentes uniformados “fueron decididos a hacer daño (…) disparaban pelotazos a menos de veinte metros”. Mientras la Ertzaintza no relaciona directamente su intervención con las heridas del joven, la madre asegura que “mi hijo tiene un boquete en la cabeza”.

Fuente:
El Correo
del 08/04/2012.

CASOS QUE REQUIEREN MAYOR CONTRASTE E INVESTIGACIÓN

Se trata de casos con escasa información o información contradictoria y que requieren la recogida de más datos que ayuden a un esclarecimiento de los hechos; casos que podrían incorporarse al listado de aquellos que son conculcados en los principios contenidos en el Código de Conducta para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley y los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley.

Junio de 1965.
En Bera. Varón joven, natural de Donostia. Muere por el impacto de una bala en la cabeza en las inmediaciones de esa localidad navarra. Un poco antes, miembros de la Guardia Civil tuvieron un tiroteo con dos militantes de ETA en las cercanías del monte Larrun, por lo que ese cuerpo militar se encontraba realizando una amplia batida en su búsqueda. En Euskal Herria y la Libertad lo cuentan de esta manera: “Cinco miembros de ETA que asistían a la IV Asamblea consiguen huir de una pareja de la Guardia Civil que les intercepta en la zona entre Larrun e Ibarbia. Tras un forcejeo, logran desarmar a los guardias y huyen sin que sean localizados. Pocos días después del suceso, un joven donostiarra de apellido (citan el nombre) será muerto cerca del lugar de los hechos por fuerzas de la Benemérita que continuaban la búsqueda de los militantes huidos” (Tomo I, p. 225). El fallecido será en todo caso víctima de esas circunstancias, y relacionado con ello está el que fuera enterrado en secreto y apresuradamente en el cementerio de Donostia. A la familia se le debió prohibir, además, poner una esquela de su muerte y funeral.

Fuentes:
Euskal Herria y la Libertad (Tomo I), p. 225.

Gernikako seme-alabak, pp. 508 y 878.

07/04/1974.
Entre Azilu y Gauna, en las inmediaciones de Dulantzi (Araba). Varón de 18 años, muy activo en su local juvenil de Dulantzi, jugaba en el equipo de fútbol y participaba en actos culturales. Según la versión oficial, murió atropellado junto a su amigo en un accidente de tráfico, mientras que otras versiones señalaban directamente al cuartel de la Guardia Civil que existía en esa localidad alavesa. Fuentes de la familia afirmaban que un médico del Hospital Santiago apreció impactos de bala, pero nadie corroboró esa versión de forma explícita. A la familia no le dejaron comprobar el estado de los cuerpos de sus seres queridos. Un hecho que enmarañó aún más lo ocurrido fue que la Guardia Civil registró las habitaciones de los dos jóvenes en los respectivos domicilios tras lo sucedido.

Fuente:
Gernikako seme-alabak, pp. 94 a 96.

07/04/1974.
Entre Azilu y Gauna, en las inmediaciones de Dulantzi (Araba). Varón de 19 años, muy activo en su local juvenil de Dulantzi, jugaba en el equipo de fútbol y participaba en actos culturales. Según la versión oficial murió atropellado junto a su amigo en un accidente de tráfico, mientras que otras versiones señalaban directamente al cuartel de la Guardia Civil que existía en esa localidad alavesa. Fuentes de la familia afirmaban que un médico del Hospital Santiago apreció impactos de bala, pero nadie corroboró esa versión de forma explícita. A la familia no le dejaron comprobar el estado de los cuerpos de sus seres queridos. Un hecho que enmarañó aún más lo ocurrido fue que la Guardia Civil registró las habitaciones de los dos jóvenes en los respectivos domicilios tras lo sucedido.

Fuente:
Gernikako seme-alabak, pp. 94 a 96.

26/04/1975.
En Ondarroa. Mujer de 86 años. Al parecer, muere de un ataque cardíaco por el impacto que le produjo al derribar la Guardia Civil la puerta de su casa para efectuar un registro. Buscaban a su nieto para detenerlo. No hubo autopsia.

Fuente:
Informe Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 497. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

15/05/1975.
En Gernika. Varón de 53 años, fontanero, natural de Gernika. Muere junto a su esposa al ser alcanzado por disparos de la Guardia Civil, que localizó a un supuesto miembro de ETA en el domicilio del matrimonio. También murió éste y un guardia civil.

Fuentes:
Gamarra. Cuerpos represivos disolución. Editions Mugalde, Hendaia, junio de 1978, p. 43: “(…) Tiroteo entre la Guardia Civil y militantes de ETA. Al cesar los disparos, Garai sale gritando que en su casa no se esconde nadie. La Guardia Civil dispara una ráfaga y cae mortalmente herido”.

Gernikako seme-alabak lo cuenta de esta forma: “Los guardias civiles llamaron a las puertas del piso a las 6 de la madrugada. Nada más abrirse, dispararon contra (el varón), que murió al instante” (p. 327).

Informe Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 497. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

15/05/1975.
En Gernika. Mujer de 42 años, natural de esa localidad vizcaina. Muere junto a su marido en el interior de su domicilio por los disparos de la Guardia Civil, que buscaba a dos supuestos miembros de ETA en su vivienda. Tras caer muerto su marido, Gamarra cuenta que: “Entonces, su esposa sale a la ventana pidiendo auxilio y gritando: ‘¡Asesinos!’. La Guardia Civil dispara también sobre ella, penetrando después en la vivienda. Los vecinos oyen una voz, dentro, que ordena: ‘¡Que la maten! ¡Matarla!’. A continuación se escuchan dos disparos. Su cadáver aparecería con una gasa en la frente, por donde habían entrado los tiros de gracia” (p. 43 y 44).

Fuentes:
Gamarra. Cuerpos represivos disolución. Editions Mugalde, Hendaia, junio de 1978, p. 43 y 44.

Informe Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 497. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

Gernikako seme-alabak lo cuenta de esta otra forma: “en ese momento, su mujer corrió a abrazarse al cuerpo de su marido. ‘¡No me matéis!, gritó a los agentes del Instituto que rodeaban su casa. Pero fue asesinada con un único disparo” (p. 327).

04/12/1975.
En Gasteiz. Varón cumpliendo el servicio militar en el Centro de Instrucción de Reclutas Nº 11 de Araka, en la capital alavesa. Un centinela dispara su arma contra él en unas circunstancias nunca aclaradas. El Gobierno Militar zanjó el caso justificando la muerte como un accidente. Otra versión adjudicaba su muerte a la Guardia Civil, por no haber parado al darle el alto en un control de carretera.

Fuentes:
http://www.kaosenlared.net/noticia/oroimena-zainduz-cuidando-memoria-cronologia

Informe Víctimas de vulneraciones de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 449. DDHH del Gobierno vasco, junio de 2008.

24/04/1976.
En Etxalar. Varón de 22 años, natural de Lizartza, militante de ETApm. Un comando de cuatro integrantes de esa organización es cercado por la Guardia Civil en la zona de Lizaieta de Etxalar. Dos de ellos logran escapar y los otros dos, heridos, son detenidos. Sin embargo, al día siguiente los medios no informaron más que de la detención de un único integrante del comando. Ante ello, los amigos del joven desaparecido dispusieron varias batidas en su búsqueda por la zona de Etxalar, sin encontrarlo. El 13 de mayo ETApm hizo público un comunicado diciendo que “tras 19 días después de su detención, las esperanzas de encontrar a Txirrita con vida, son mínimas”. Y así fue, porque el 28 de mayo será encontrado muerto en uno de los parajes que ya había sido recorrido por sus amigos. La versión oficial fue la de que el joven se suicidó. El informe forense, en cambio, describió un único orificio de bala en la pierna y certificó que llevaba un mes muerto. Eso llevó a especular con que el miembro de ETApm se murió en el cuartel de la Guardia Civil de la capital navarra y luego fue depositado en el lugar donde se le encontró.

Fuente:
Gernikako seme-alabak, p. 650.

09/10/1976.
Varón de 39 años, natural de San Nicolás del Real Camino (Palencia). Muere en el hospital de Gurutzeta de Laudio debido a la paliza que le dieron el 26 de septiembre unos desconocidos, que lo dejaron en coma, y murió doce días después. En el informe de DDHH del Gobierno vasco de junio de 2008, consta como persona muerta por intervención de las fuerzas de seguridad “en manifestaciones o protestas”, de esta manera: “En el Hospital de Basurto. Varón natural de la localidad alavesa de Laudio. Había sido herido el 27 de septiembre por agentes de la Guardia Civil durante la huelga convocada en el aniversario de los fusilamientos de Txiki y Otaegi” (p. 455). Por su parte, Gernikako seme-alabak, de Euskal Memoria Fundazioa, se lo achaca a los “incontrolados” ya que “la versión que más credibilidad recabó fue la de una agresión fascista que, con el pretexto de la huelga, trataba de desprestigiar a los convocantes” (pp. 25 y 26). De todos modos, admite la existencia de dos versiones. La primera sería la que apareció en los periódicos del día siguiente, dada por las agencias, que adjudicaban su muerte a los trabajadores de izquierda de Aceros de Llodio, por haberse negado supuestamente a secundar una huelga general el difunto. La otra versión es la de los propios trabajadores de esa empresa, que, en una nota pública, a la vez que juzgaban la acusación de “mentira grave”, desmontaban el argumento esgrimido de que fuera atacado por no haber participado en la huelga del 27 de septiembre con la simple explicación de que el difunto apareció golpeado un día antes de la huelga, el día 26.

Fuentes:
Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 455. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

Gernikako seme-alabak. Euskal Memoria Fundazioa, pp. 25 y 26. Andoain, 2010.

Agencias Logos y Cifra del 10/10/1976.

13/05/1977.
En Errenteria. Varón, empleado de la autopista A-68. Era día de huelga general y había barricadas a lo largo de esa localidad guipuzcoana. La Guardia Civil le obligó a retirar una barricada, y, cuando estaba en ello, fue atropellado mortalmente por un coche que no se percibió de su presencia.

Fuente:
Informe Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política,
p. 498. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

26/08/1978.
En Gasteiz. Varón de 68 años. El día 25 de agosto, la Policía repele una acción de ETA contra el cuartel de la Policía Armada en la capital alavesa y, a resultas del intercambio de disparos cae gravemente herida esta persona. Morirá al día siguiente. La Policía achacó su muerte a ETA, y ésta, por su parte, envió un comunicado, el día 30, que incluía un croquis de posiciones para mostrar que la bala no había salido de sus militantes.

Fuentes:
Gernikako seme-alabak, pp. 75 y 76.

Euskal Herria y la libertad, p. 138.

Informe Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 497. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

25/01/1979.
En Pamplona. Varón de 21 años, natural de Lekeitio, detenido el día 19 de enero, acusado de intentar robar un coche en nombre de ETA en Tudela. Permanece gravemente herido, con dos balas en el cuerpo, en el Hospital de Navarra de Iruñea, a pesar de lo cual fue interrogado por la Policía durante los seis días en los que permaneció en la UVI con vida. Finalmente sufrió un paro cardíaco el día 25 de enero. Según los abogados de la familia, “empeora sensiblemente” tras el último de los interrogatorios (Euskal Herria y la Libertad. Tomo V, p. 154), “a pesar de que los doctores habían mostrado su confianza en que finalmente se recuperaría” (Gernikako seme-alabak, p. 396).

Fuente:
Informe Víctimas de vulneraciones de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política, p. 498. Derechos Humanos del Gobierno vasco. Junio de 2008.

12/05/1979.
En Hendaia. Varón de 24 años, natural de Azkoitia, refugiado vasco, miembro de los Comités Autónomos Anticapitalistas. Tratando de evitar un control policial en esa localidad de Lapurdi el día 11, se refugia en un colegio de Hendaia. Al parecer, el guarda jurado, antiguo legionario, pensó que se trataba de un ladrón que entraba en el centro a robar, y disparó su arma de forma intimidatoria. La bala, al parecer, debió rebotar en el techo, dándole en la cabeza de rebote. Murió al día siguiente en un centro hospitalario.

Fuente:
Euskal Herria y la Libertad. Tomo V, p. 154.

27/03/1981.
En Madrid. Varón de 21 años, natural de Bilbao, cumplía el servicio militar en Madrid, en Equitación de Campamento. Aparece en Lozoyuela con un disparo en la cabeza. Una versión afirma que el tiro fue disparado por la Guardia Civil que le seguía y una segunda versión apunta a que se suicidó tras desertar de la mili. Coincidente con la primera de las versiones el historiador Iñaki Egaña, que realiza este comentario al respecto: “La Policía anunció en Madrid la muerte de un etarra: (da el nombre del difunto), natural de Bilbao. Resultó un montaje. La realidad fue que realizaba el servicio militar en una unidad de equitación de Madrid. La Guardia Civil sospechó y…”

Fuente:
http://www.euskaldunak.info/memoria/?p=20

10/07/1981 (fallece el 14/10/1981).
En Bilbao. Varón de 29 años. Trabajaba en una agencia de transportes, pero aquel día sustituía a su madre en la venta de periódicos en la plaza de Santiago, de Bilbao. Se encontraba distribuyendo los ejemplares en la calle Barrenkale Barrena del Casco Viejo de la capital vizcaina cuando es alcanzado mortalmente, en un tiroteo, durante una persecución policial a unos presuntos miembros de ETA. Fallecerá el día 14/10/1981. También resultó herida una señora, de 48 años. Existen discrepancias a cerca de cuál fue la procedencia de los tiros que les alcanzaron. Vidas Rotas lo atribuye a ETA, pero no da cuenta de juicio o sentencia alguna; tampoco esclarece el tiroteo. La izquierda abertzale, por su parte, se lo atribuye a los disparos de la Policía. El Tomo VI de Euskal Herria y la Libertad, lo encuadra “en el transcurso de una espectacular persecución policial a los presuntos integrantes de un comando de ETAm” (p. 126) y coloca al difunto entre los “Muertos por la represión o en la lucha” (p. 139). La Guardia Civil, a su vez, no señala directamente, y lo expresa así: “En el tiroteo que minutos después se produjo entre la Policía y los terroristas resultaron heridos dos transeúntes” (http://www.guardiacivil.org/terrorismo/acciones/ detalle.jsp?id=125). El periódico El País del 15/07/1981 recoge la versión siguiente: “La Asociación de Vecinos Bihotzean, del casco viejo de Bilbao, ha denunciado por medio de un comunicado la actuación de la policía, a la que acusa de ‘haber puesto en peligro la vida de los vecinos’. La nota asegura también que según los testimonios de las personas que presenciaron el tiroteo, ‘los disparos procedieron únicamente de la policía, como lo demuestran las trayectorias e impactos de los proyectiles”.

Fuentes:
En el informe Víctimas de vulneraciones de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política consta en la p. 498, en el apartado Otros casos que requieren aún mayor contraste y esclarecimiento.

El País del 15/07/1981.

21/10/1981.
En Amezketa. Mujer de 57 años. Muere de un infarto ante la fuerte impresión que le causó un cuarto registro de su casa por parte de la Guardia Civil. En Gernikako seme-alabak se cuenta así: “La Guardia Civil se presentó en su vivienda preguntando por sus hijos. Mientras sacaban a su marido, bajo custodia, de la casa para ir en busca de sus hijos a la sociedad, (la mujer) se quedó rodeada de policías, con la única compañía de su nieto de pocos meses. La tensión le originó un ataque al corazón. La parada cardíaca no fue óbice para que los agentes siguiesen registrando la casa y fuera su marido quien, al regresar a casa poco después, se la encontró tumbada en la cama, con su nieto en el suelo, gritando ‘¡traedme el médico!’. Murió antes de que éste llegara” (p. 655).

Fuente:
Informe Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p.498. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

11/09/1984.
En Pasaia. Varón. Muere a consecuencia de un derrame cerebral producido por la impresión que le causó que vinieran a su casa para detener a su hija el día 5. Antes de que efectuaran la detención, los miembros de la Guardia Civil ya ocuparon la casa. En Gernikako seme-alabak lo cuentan así: “Vio cómo los agentes encañonaban a su hija con una pistola en la cabeza, lo cual le alteró sobre manera. Ya antes de llegar a casa, los guardias civiles habían procedido a registrar el domicilio familiar. Viendo que su marido, que había sufrido una trombosis dos años atrás, se encontraba cada vez peor, la esposa de éste advirtió a los guardias civiles que su marido tenía medio cuerpo paralizado, y que no aguardasen en el piso para detener a su hija. La única respuesta que recibió fue: ‘Señora, déle un vaso de agua’. Considerablemente desmejorado, el día 10 sufrió un derrame cerebral, a consecuencia del cual falleció al día siguiente en un hospital donostiarra” (p. 639). La hija quedó libre sin cargos tras comparecer en la Audiencia Nacional.

Fuentes:
Informe Víctimas de vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política, p.499. Informe de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasco, junio 2008.

Gernikako seme-alabak, p. 639.

18/09/1990.
En Iruñea. Varón de 23 años, al parecer, supuesto miembro legal de ETA. Recibe un tiro en la espalda cuando trataba de huir, por la calle del Carmen de la capital navarra, de varios miembros del servicio de información del Cuerpo Superior de Policía que le perseguían. Tanto una testigo, vecina de esa calle, como el otro integrante detenido en aquellos hechos, afirmaron que el difunto no llevaba armas y que en ningún momento realizó ademán de atacar, sino que lo que intentaba era escapar. En las declaraciones que realizó el jefe superior de policía de Pamplona al día siguiente, señaló que la bala que mató al joven era “totalmente reglamentaria y contiene un revestimiento de plástico que le da mayor efectividad al tener más poder penetrante” (El País, 20/09/1990). La acusación fiscal en el juicio contra el agente que disparó, que se llevó a cabo dos años después, calificó los hechos como un delito de homicidio, pero pidió la absolución del policía al considerar que actuó en el cumplimiento de su deber y en defensa propia (El País, 19/02/1992). Finalmente, el 26/02/1992 fue absuelto el policía autor del disparo.

27/03/1997.
En Itziar. Varón de 26 años, natural de Iruñea, presunto miembro de ETA, es encontrado muerto con un disparo en el pecho en un descampado entre Itziar y Deba, en Punta Mendata. Junto a él se encontraba una pistola sin huellas dactilares. El joven había desaparecido el día 23 de marzo y, según la autopsia médica, murió el 26. Según la versión oficial, se suicidó disparándose un tiro. Para la familia, en cambio, se trata de “un crimen de Estado”, al encontrar varias anomalías: la tierra hallada en su calzado no correspondía a la del lugar en el que se le encontró; tenía heridas en las manos, y la pistola encontrada junto al cadáver no tenía rastro de sus huellas; además, no se encontró el casquillo de la bala en los alrededores. Un informe pericial cuestionó la versión sobre la pistola (07/06/1997) y la familia se quejó de que la Ertzaintza retuvo información. Reclamó una nueva autopsia el 23 de abril. Además, tres coches en hilera fueron vistos por un testigo dirigirse a Punta Mendata, a las 3.00 de la mañana. Conocido todo eso, los abogados de la familia concluyeron que el difunto fue secuestrado y muerto en otro lugar, y que luego fue llevado el cuerpo hasta Punta Mendata, donde se le encontró. Las diligencias que fueron abiertas se archivaron el 20/07/2000, pero antes del archivo, “el fiscal había pedido el sobreseimiento libre de causa y la acusación particular había solicitado la formación de un sumario por un delito de homicidio o asesinato. La juez instructora considera que las diligencias practicadas hasta el momento no acreditan que se trate de un homicidio o asesinato. El cadáver de Basajaun fue encontrado el 27 de marzo de 1997 por dos montañeros en un paraje del alto de Itziar, con un tiro en el corazón. Junto al cadáver se localizó una pistola y la Ertzaintza descubrió posteriormente un casquillo. En un primer momento se especuló con la posibilidad de que se tratara de un suicidio, aunque no se hallaron sus huellas dactilares en el arma y los rastreos efectuados por la policía autónoma para localizar la bala han sido infructuosos”. La familia tiene el caso recurrido ante el Tribunal de Estrasburgo.

Fuentes:
Berria, 20/12/2008

El País, 15/02/2000. http://www.elpais.com/articulo/espana/PAiS_VASCO/ETA/juez/archiva /diligencias/muerte/etarra/Basajaun/elpepiesp/20000215elpepinac_ 23/Tes/

04/08/1997.
En México. Varón de 44 años, refugiado vasco; uno de los fundadores de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Fue encontrado muerto en un descampado a los dos días de ser denunciada su desaparición en Irapuato. La versión oficial fue la de muerte natural, mientras que la familia y allegados la atribuyeron a un caso más de “guerra sucia”. Para ello se basaban en que hubo irregularidades en la primera autopsia y en que los familiares apenas pudieron reconocerle en el aeropuerto de Irapuato. Tras la segunda autopsia continuó el escepticismo, ya que el informe de la Procuraduría de Justicia había asegurado que el cadáver tenía “un fuerte golpe en la cabeza y numerosas magulladuras” y el informe se centraba en un infarto de miocardio. También hubo intentos extraños de que fuera enterrado en una fosa común de México, por parte de cinco individuos que se hicieron pasar por tíos del difunto. Al fracasar ese intento, otra persona, que decía ser hermano del fallecido, reclamó el cuerpo en la misma Fiscalía, sin éxito. La única familia que tenía en México el refugiado vasco era su esposa y ésta denunció en los medios mexicanos que su marido estuvo dos días desaparecido y que eso no era normal. También recordó que el difunto había sido objetivo del denominado “GAL verde” en julio de 1983, cuando intentaron secuestrarle en Biarritz con el objetivo de ser interrogado. Igualmente, en 1992, este destacado autónomo fue uno de los destinatarios de una propuesta del Ministerio del Interior español con el objetivo de que los exiliados y presos de los Comandos Autónomos Anticapitalistas se acogieran a una fórmula de arrepentimiento, cosa que el fallecido rehusó. Hubo una tercera autopsia en México y una cuarta en Madrid, a pesar de que la familia había solicitado hacerla en Bilbao. En ninguna de ellas se detectó anomalía alguna.

Fuentes:
El País, 21/08/1997.

Euskadi y la Libertad. Tomo X, p. 208. Aise liburuak, febrero de 2006.

Gernikako seme-alabak, pp 693 y 694.

20/04/1999.
En Errenteria. Varón de 30 años y vecino de Zizurkil, presunto militante de ETA, es encontrado muerto con un tiro en la sien en Zamalbide, cerca de Errenteria. La versión oficial es la de suicidio, mientras que la familia no cree dicha versión. Amnistiaren Aldeko Batzordeak (AAB) denuncia que fue asesinado. No se ha terminado de aclarar lo que le sucedió: el cadáver había sido manipulado tras la muerte, expertos forenses declararon que no era habitual una postura tan hierática en casos de suicidio con arma de fuego: boca arriba, las manos pegadas al cuerpo y mirando hacia abajo, los brazos y piernas completamente extendidos… La pistola no tenía huella alguna, tampoco sangre del difunto, y el arma se encontraba junto al brazo izquierdo. Dos años más tarde, el 19/11/2001, José Antonio Sáenz de Santamaría, teniente general del Ejército y ex director de la Guardia Civil, declaró en La Razón que la muerte de esta persona se enmarcaba dentro de la guerra sucia contra el independentismo vasco. Además, añadió que “después de morir no se pegan martillazos en la boca. No lo digo como crítica. No hay más remedio que emplear la guerra irregular contra unos tíos que vienen a matar por la espalda”.

Fuentes:
Berria, 20/12/2008.

Otra muerte en circunstancias sin aclarar. Anuario de Gara de 1999, pp. 88 y 89.

Ahora también hay guerra sucia, los comandos no se entregan solos, en La Razón del 19/11/2001, entrevista a Sáenz de Santa María, teniente general del Ejército y ex director de la Guardia Civil:

¿Por qué ha esperado hasta ahora para contar lo que sabe sobre el uso de los fondos reservados?
No hay que contar nada sobre cómo se utilizan los fondos reservados. Lo he contado, porque me han llamado a declarar en un juicio…

¿Cómo se utilizaban en la época de UCD?
Parte se utilizaron en pagarme la lucha antiterrorista como delegado de Seguridad en el País Vasco.

Le dieron 1.000 millones.
Sí.

¿Por qué en esa etapa se quemó toda la documentación?
Siempre se quema. En la época del PSOE y en la actual también.

¿Por qué?
Hay una frase cuyo autor no cito: “había un problema y lo hemos resuelto”. Esto lo dijo Aznarín cuando se echó a los inmigrantes, después de drogarlos. ¿Qué resume esa frase? Que había un problema y lo hemos resuelto. No me pregunten si lo he solucionado o no por medios legales.

¿Se han pagado más rescates con fondos reservados, además del de entonces diputado Javier Rupérez?
No lo sé.

¿Sólo conoce el de Rupérez?
Lo que declaré es que se libraron 200 millones para el rescate de Rupérez. La forma de pagarlo, no la conozco. Yo no pagué esos 200 millones. En ese momento, ese secuestro tenía mucha trascendencia. Por eso, el Gobierno de Suárez tenía mucho interés en liberarlo.

Además de los 200 millones del rescate, ¿sabe si a cambio se liberó a algún preso de ETA?
Al parecer salieron unos miembros de ETA que estaban enfermos y, luego, se hizo una comisión para investigar las torturas de presos.

¿Suárez dio la orden de pagar el rescate de Rupérez?
Se acordó por Presidencia. Desconozco la persona concreta que la dio. (…)

¿Hablamos de la guerra sucia?
Yo la llamo irregular, porque no conozco ninguna guerra limpia. Por eso, prefiero hablar de guerra regular o irregular. La lucha antiterrorista no puede hacerse con unos esquemas de una regular.

¿Qué le parece que el Gobierno aplauda la guerra sucia de EE UU contra Bin Laden y, sin embargo, utilizara electoralmente la española?
Debe de remorderles un poco la campaña que hicieron contra la guerra irregular del PSOE. A lo largo de mi lucha contra ETA y mi actuación en distintas situaciones, con gobiernos de UCD y del PSOE, vi que, en todo momento, la guerra sucia existía. Las organizaciones anteriores al GAL produjeron 48 muertos, frente a los 27 del GAL. Ahora ETA piensa que la reacción internacional puede llevar a indultos personales de los que están en prisión por esta guerra.

¿Indultará (el Gobierno) a Galindo?
Sí. Este caso desmoralizó a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Además, conllevó el deterioro total y un vacío de los servicios de información. La Policía y la Guardia Civil, al ver que algunos de sus mandos están en la cárcel, se frenan al hacer los servicios por miedo a ser juzgados. La lucha antiterrorista no se puede hacer dentro de los márgenes legales. Se sitúa en el borde de la ley, unas veces por fuera y otras por dentro. (…)

¿Por qué se suspendió la comisión parlamentaria encargada de investigar el GAL en 1995, tras su comparecencia en la misma?
Me llamaron a declarar ante la comisión el PP, el PNV y no recuerdo quién más. Aquella comisión se creó, principalmente, para llevar a declarar a Felipe González. Yo dije que declaraba lo que había pasado antes y durante la época del PSOE. Y entre lo que había ocurrido anteriormente estaba el caso Montejurra y el de Cubillo, líder del movimiento de autodeterminación canario. Este último era el caso de Martín Villa. En aquella época, se organizó una operación para eliminar a Cubillo.

¿Martín Villa dirigió esta operación?
El Ministerio del Interior de la época. Y luego estaba lo de Montejurra, cuando Fraga era ministro de la Gobernación. Entonces, consideraron que era mejor suspender la comisión parlamentaria. Ha habido guerra irregular antes y después del PSOE.

¿Ahora también?
La hay también. Supongo que sí. Los comandos no se entregan solos. Incluso ha aparecido algún muerto, con un diente extraído a martillazos. Después de morir no se pega martillazos en la boca. No lo digo como crítica. No hay más remedio que emplear la guerra irregular contra unos tíos que vienen a matar por la espalda. Está bien el estado de derecho, pero no se puede llevar hasta sus últimas consecuencias, porque quedaríamos en manos de los terroristas. (…)

¿Y?
ETA secuestró al capitán Martín Barrios. Entonces, se enviaron a unos geos a secuestrar a un etarra para hacer el canje. Pero lo hicieron fatal. Luego, por su cuenta, en Bilbao, bajo el mando de Sancristóbal y la inspiración de Damborenea, secretario de los socialistas vascos, intentaron secuestrar a otro etarra, en descoordinación con Madrid.

El caso Segundo Marey.
Fue cuando se confundieron y secuestraron a Marey. Fue un error. No sabían qué hacer con él. Lo tuvieron detenido y luego implicaron al ministro Barrionuevo. Esa teoría, que es la cierta, en el juicio de Marey no interesaba. La influencia política sobre la Justicia ha sido tremenda y nefasta y sigue siéndolo todavía. (…) en los años de lucha del GAL, la población civil era partidaria de que se hiciera esto.

¿Cómo lo sabe?
No se hizo un referéndum, pero la gente, en aquellos instantes, estaba casi de acuerdo. El pueblo acepta la lucha antiterrorista, pero no acepta que la gente se lleve el dinero. Y eso es lo que hizo un daño tremendo.

¿Suárez, Calvo Sotelo y González conocían la guerra sucia?
La conocían, porque la padecían. Si esta guerra se hubiese hecho con una dirección por parte del Gobierno, hubiese salido mejor.

¿Qué papel jugó la Guardia Civil en la formación del GAL? ¿Fue Galindo quien lo organizó?
No. Cada uno operaba por libre. Dentro de los servicios de información, había un grupo que se dedicaba a obtener algo y otros que actuaban. Los guardias civiles más decididos se metían y hacían operaciones que… A veces, había que frenarlos. Es muy difícil reciclar a personal dedicado a la lucha antiterrorista, que conlleva acciones violentas, y hacer que trabaje de acuerdo al estado estricto de derecho.

¿El GAL fue una chapuza?
Sí, porque no estaba organizado. Lo que hizo el PSOE fue suspenderlo en noviembre de 1986.

¿Nadie daba las órdenes desde Interior en la llamada guerra sucia?
No. Rotundamente, no. En el momento de los juicios sobre el GAL había una intención de protagonismo del superjuez Garzón.

¿Garzón utilizó este caso en beneficio propio?
Lo utilizó y lo sigue haciendo (…)

31/07/2009.
En Villabona. Varón de 27 años, teniente de alcalde del Ayuntamiento de esa localidad guipuzcoana por Acción Nacionalista Vasca (ANV). Muere de un paro cardiaco el último día de fiestas de esta localidad, tras irrumpir la Ertzaintza en el recinto festivo, donde estaba anunciado un concierto y desde donde iba a partir la encarcelada semanal pro presos. Ante la presencia policial, los organizadores decidieron suspenderla y seguir con los actos festivos. Después de que el representante municipal, la persona fallecida, informara a los ertzainas de que se había suspendido la encarcelada, y a pesar de que les pidiera que se marcharan, los agentes permanecieron en el lugar dos horas más. Durante ese tiempo, el mando policial interpeló en varias ocasiones al difunto sobre diversas cuestiones y la procedencia del grupo de música y de sus componentes que estaban actuando junto a la plaza de la localidad. Según la versión de la familia, “el agente siguió hostigando al edil, a quien sus allegados aconsejaron marcharse del lugar ante la actitud que mantenía el ertzaina. Antes de ello, oyó al policía decirle ‘que sepas que me gustas mucho’. Tras alejarse del lugar, el concejal se sintió mal y se desvaneció”. Gara del día 2 de agosto lo cuenta así:
“(…) ¿Pero tú eres de Villabona, no? Tú tienes que saber si este grupo es de Villabona, ¿o no?’. El edil les volvió a responder que lo desconocía. El agente insistió: ‘¿O sea que eres de Villabona y ese grupo está tocando aquí y no sabes si son del pueblo o no? Entonces, ¿tú qué eres, tonto o qué?’. La respuesta del edil fue nuevamente ‘Pues no sé’. ‘¿Pero tú qué me estás diciendo, que no sabes si eres tonto o no eres tonto?’, de nuevo el ertzaina. ‘Pues no sé’, les volvió a responder el concejal. Tras un breve espacio de tiempo, el agente se volvió a dirigir al joven y le dijo: ‘Pues mira chaval, que sepas que me gustas mucho’. Ante esta respuesta, el joven finalmente se encaró a los ertzainas, conminándoles a abandonar el lugar”.
Según la versión oficial, la Ertzaintza desplegó “un dispositivo ‘en prevención de que se produjera un acto que había sido prohibido por la Audiencia Nacional’ y que ellos “no estaban presentes cuando (citan el nombre) se desvaneció”; que “un ciudadano se acercó a los agentes para avisarles de lo ocurrido y, tras personarse en el lugar, uno de los ertzainas practicó una reanimación cardiorrespiratoria al concejal mientras sus compañeros avisaban a una ambulancia”. El Ayuntamiento de Villabona denunció esta muerte en el pleno del 3 de agosto. La izquierda abertzale lo achacó al “acoso policial” y a la situación política que “genera momentos de tensión y una dinámica muy peligrosa”. Aralar, a su vez, solicitó al Ministerio Fiscal que abriese un expediente para “depurar responsabilidades”, y consideró que en esta muerte “han ocurrido una serie de circunstancias que son indicio de una actuación que no ha sido correcta ni responsable” (El Correo, 01/08/09). El 6 de agosto se realizó una huelga de denuncia en Villabona con un amplio seguimiento (Noticias EiTB, 06/08/2009).

Fuentes:
El Correo, 01/08/09:
http://www.elcorreo.com/vizcaya/20090801/mas-actualidad/politica/fallece-infarto-edil-villabona-200908011307.html

Gara, 02/08/2009:
http://www.gara.net/paperezkoa/20090802/150152/es/Allegados-edil-Villabona-fallecido-mantienen-que-fue-acosado-Ertzaintza

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