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ETA antes de escindirse

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PERSONAS MUERTAS POR EUSKADI TA ASKATASUNA ANTES DE ESCINDIRSE

Se recogen aquellos casos de la denominada “primera ETA”, aquellos atentados realizados a partir de la primera víctima mortal causada por esa organización en 1968. En esos años, Euskadi ta Askatasuna (ETA) actúa como una única organización, antes de la escisión del año 1974 entre político-militares (ETApm) y militares (ETAm).

07/06/1968.
En Villabona. Varón de 25 años, natural de Malpica, A Coruña. Guardia Civil de tráfico. Primera víctima mortal de ETA. Un destacado miembro de ETA le dispara un tiro al comprobar el agente que los papeles del coche, en el que viajaban dos militantes de esa organización, no correspondían con la matrícula.

02/08/1968.
En Irún. Varón de 59 años. Inspector jefe de la Brigada Político-Social de Gipuzkoa. Le dispararon siete tiros a la entrada de su casa, en el primer piso de Villa Arana de Irun. El Inspector forcejeó con sus agresores al recibir el primer disparo. Fue acusado de torturador. Se trata del primer atentado mortal planificado por ETA.

20/12/1973.
En Madrid. Varón de 70 años. Presidente del Gobierno español y almirante, natural de Santoña (Cantabria), padre de cinco hijos. Después de asistir a su misa habitual, el coche oficial sale lanzado a más de 20 metros de altura y cae a un patio interior, al accionar los miembros de ETA los explosivos que habían ocultado en un túnel subterráneo bajo la calle Claudio Coello, de Madrid, al paso de la comitiva. Además del almirante, murieron también un escolta inspector de policía y el conductor civil.

20/12/1973.
En Madrid. Varón de 51 años, natural de Maranchón (Guadalajara), tenía un hijo de 15 años. Escolta e inspector de Policía que acompañaba al presidente del Gobierno español cuando ETA hace explosionar la dinamita, instalada bajo un túnel subterráneo, al paso del vehículo en el que viajaban por la calle Claudio Coello. Murieron igualmente el presidente del Gobierno y el conductor civil.

20/12/1973.
En Madrid. Varón de 32 años, natural de la capital madrileña y padre de un hijo y una hija. Conductor del Parque Móvil de Ministerios (PMM). Conducía el vehículo del presidente de Gobierno español cuando ETA hace explosionar dinamita bajo el coche a su paso por la calle Claudio Coello. Murieron además el presidente del Gobierno español y un inspector de Policía.

03/04/1974.
En Azpeitia. Varón de 33 años, padre de dos hijas. Cabo de la Guardia Civil, jefe del grupo de Información en Azpeitia, nacido en Villaferrueña (Zamora). Dos individuos le disparan cuando iba en su vehículo. Una bala se le alojó en la cabeza.

13/09/1974.
En Madrid. Doce personas. Clientes de la Cafetería Rolando de Madrid. Explosiona una bomba en el interior de la Cafetería Rolando de Madrid, que mata a 12 personas: una estudiante de 20 años que estaba en Madrid para examinarse de la única asignatura que le quedaba en septiembre, un camarero del local de 25 años, otro camarero de la cafetería, un cocinero de la cafetería de 31 años, un ferroviario de 55 años, un agente comercial de 67 años, una maestra de 45 años, una administrativa de 62 años, una pareja de recién casados, de 26 y 30 años, y una pareja gallega que estaba de paso por Madrid, de 21 y 24 años. La bomba hiere, asimismo, a 71 personas; dos de ellas, inspectores de policía, morirán a causa de las heridas (uno de ellos, el 11/01/1977). La mayoría de las 83 personas muertas o heridas eran civiles; según El País del 27/05/1979, sólo “dos muertos y once heridos eran funcionarios del Cuerpo de Policía”, aunque la cafetería fuese frecuentada asiduamente por miembros de dicho cuerpo.
En cuanto a autorías, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) se desmarcó del atentado al día siguiente. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) acusa del mismo a ETA. ETA nunca lo ha asumido ni reivindicado expresamente, todo lo contrario. Aunque dos días después, en el comunicado que hizo público, aportaba argumentos que hacían ver que podía haber estado detrás de su ejecución, después vendría un categórico desmentido del Biltzar Ttipia. En su listado de febrero de 2004 (Zuzen 79, que VascoPress recogió en su “Crónica 1.176, boletín de documentación y actualidad”, de 30 de agosto de 2004), tampoco aparece como suyo. Pero en Euskal Herria y la Libertad, Tomo 4, pp. 38 a 40, consta lo contrario: “La organización armada quiso introducir el explosivo en las dependencias de la Dirección General de Seguridad (DGS), pero tras comprobar que la cafetería era al mediodía un lugar lleno de policías y frecuentado por ellos a otras horas del día, optó por realizar la acción allí. (…) El local estaba situado frente a una de las fachadas laterales de la DGS”. Y continúa con más claridad: “El atentado de la calle Correo, obra de ETA, fue un acontecimiento que dividió profundamente a la dirección de la organización vasca (…) Para un sector, el minoritario, la acción de la calle Correo debía ser asumida como propia de ETA con todas sus consecuencias, al margen de que éstas fuesen traumáticas para el futuro inmediato (…) esta postura fue defendida por los que se alinearían con la que luego sería rama militar. En cambio, para el sector mayoritario en el Biltzar Ttipia, posicionado a favor de las tesis político-militares, la acción de la calle Correo suponía un descrédito para la línea que había llevado la organización hasta entonces, y por lo tanto se debía de ocultar la paternidad de ETA”. La misma obra aporta después dos comunicados contrapuestos que se hicieron públicos en los días siguientes (p. 40). El final de la citada declaración sería sumamente esclarecedor: “No todo es perfecto y limpio en el combate. La Revolución tiene también actos duros, trágicos. La explosión de Madrid, independientemente de quien o quienes sean sus responsables, constituye quizás el prólogo de un futuro con el que deberíamos encararnos en un plazo no muy lejano. La libertad se cotiza muy alto: no lo olvidemos nunca” (p. 41). El redactor de la enciclopedia lo interpreta así: “Es decir, siguiendo la línea que luego se denominaría polimili, ETA ocultaba la autoría del atentado. Peor aún, cuando la escisión entre milis y polimilis estuvo consumada, estos últimos hicieron público un comunicado en el que manifestaban:
ETA rechaza categóricamente la responsabilidad de la preparación y ejecución del atentado de la cafetería Rolando. Hoy ya estamos en condiciones de afirmar que todos los indicativos establecen que el atentado de la calle Correo ha corrido a cargo de núcleos ultrafascistas estrechamente ligados a determinados medios policiales y políticos del Estado español (p. 41).”

Pero continúan las dudas. Por aquellas fechas, el semanario Cambio 16, en su número 150, publicó el siguiente párrafo, nunca desmentido: “Fuentes relacionadas con la DGS confirmaron los rumores según los cuales días antes del atentado se habían dictado normas a los funcionarios policiales en el sentido de que se abstuvieran de pararse junto a las fachadas del edificio, y de que tratasen de no circular ante la puerta principal y no frecuentasen la cafetería Rolando”. El caso no se llevó a juicio nunca, por lo que no hubo sentencia alguna, a pesar de las múltiples acusaciones y detenciones (decenas de personas) que la policía practicó a escasas fechas del suceso. Según El País del 27/05/1979, “Entre junio de 1975 y febrero de 1976, el Tribunal de Orden Público sobreseyó las causas y puso en libertad a todos los encausados, eximiéndoles de cualquier tipo de responsabilidad sobre los hechos por los que fueron detenidos”. Todas las personas detenidas quedaron en libertad. Por su militancia, ex militancia o simpatía con el PCE, la tesis policial fue la de que el atentado fue obra de la colaboración entre ETA y el Partido Comunista. Eduardo Martín de Pozuelo, en La Vanguardia del 10/08/2009, escribía sobre el contexto en que sucedió el atentado: “Juan Carlos recibió temporalmente los poderes del Estado, acrecentando rumores sobre la salud de Franco. Sin embargo, el 2 de septiembre Franco retomó, se diría que inesperadamente, el poder, y once días después España retumbó ante la explosión de una bomba en la cafetería Rolando, en la calle Correo de Madrid, cerca de la dirección general de Seguridad. Once personas murieron y otras cien resultaron heridas. Todos clientes. Nunca se aclaró quién puso aquella bomba que crispó más al régimen español, que se sentía maltratado por las potencias democráticas extranjeras”. La Fundación de Víctimas, por su parte, lo considera como uno más de los “asesinatos sin esclarecer” (Jorge Sainz en Crímenes sin firma, en El Diario Vasco del 14/08/2006). Pero volvamos atrás de nuevo, en un espacio de cuatro años de tiempo, El País daba estas dos versiones distintas:

Atentado de la calle del Correo: un caso similar todavía no aclarado“, en El País del 27/05/1979:
“A las 14.35 horas del día 13 de septiembre de 1974, un potente artefacto hizo explosión en el interior de la cafetería Rolando (…) Este atentado, que más de una publicación calificó de ‘extraño caso de la calle del Correo’, no ha sido nunca aclarado ni resuelto, a pesar de las múltiples acusaciones y detenciones que la policía practicó a escasas fechas del suceso. (…) Aparte de los detenidos, la policía y algunos medios informativos acusaron a reconocidos miembros de ETA de su participación en el atentado. Por primera vez desde la guerra civil se ofreció la recompensa de un millón de pesetas por la localización de Juan Manuel Galarraga Mendizábal, alias Pototo, que ante las autoridades francesas presentó pruebas de su estancia en Francia el día del atentado. (…) Entre junio de 1975 y febrero de 1976, el Tribunal de Orden Público sobreseyó las causas y puso en libertad a todos los encausados, eximiéndoles de cualquier tipo de responsabilidad sobre los hechos por los que fueron detenidos”.

Patxo Unzueta en El País, 16/01/1983:
“La primera ocasión en que ETA no admitió su participación en una acción efectivamente realizada por ella fue en el atentado contra la cafetería Rolando, en la calle del Correo de Madrid, en septiembre de 1974. La feminista Lidia Falcón, que fue detenida poco después de dicho atentado bajo la acusación de tener en su domicilio madrileño un armario camuflado -que el sumario calificaba como ‘cárcel del pueblo’-, publicó recientemente un libro en el que aporta abundantes datos que parecen demostrar, la responsabilidad de ETA en el atentado que costó catorce muertos y numerosos heridos. ETA mantuvo silencio sobre la cuestión durante cerca de dos meses, para negar luego toda vinculación con un atentado que entonces -y solo entonces- atribuyó a la extrema derecha. Para ese momento, y precisamente en base a las diferencias internas surgidas respecto a dicho atentado, ya se había producido la escisión entre los dos sectores de ETA que en adelante serían conocidos como militar y político-militar. Del testimonio de Lidia Falcón, así como de los trabajos sobre la historia de ETA publicados en los últimos años (de José María Garmendia, Mercé Ibars, Gregorio Morán y Gurutz Jáuregui, entre otros) parece deducirse una continuidad entre la dirección que ordenó el atentado y la que, tras la escisión, asumió las siglas de ETApm”.

Lidia Falcón, detenida y encarcelada por la bomba de la Cafetería Rolando, defiende una de las tesis -la de que es ETA la autora- en su libro Viernes y trece en la calle del Correo (Planeta, Barcelona 1981). A su vez, en De un tiempo y de un país: la izquierda violenta (1968-1978), el ex miembro del GRAPO y actual negacionista de la memoria histórica, Pío Moa Rodríguez, escribe en la p. 161 que “La matanza de la calle Correo ha quedado como un asunto muy turbio. ETA tardó demasiado en negar su autoría, explicando al cabo sus demora con la extraña razón de que habían estado ‘intentando determinar quién o quiénes eran los responsables auténticos’. Años después, una de las personas implicadas por la policía me aseguró que, efectivamente, el crimen lo cometió ETA. Si es así, como si la DGS sabía o sospechaba de antemano lo que se preparaba, difícilmente saldrá ya del terreno de las conjeturas”. En la Enciclopedia de la Nación Española se lee que “El atentado fue puesto en duda por varios medios de comunicación y nunca fue aclarado ni resuelto totalmente, aunque la autoría de la banda terrorista ETA se considera firmemente establecida”.

Fuentes:
El País del 27/05/1979 y del 16/01/1983.
Euskal Herria y la Libertad, Tomo IV pp. 38 a 41.
Cambio 16, nº 150, 1974.
La Vanguardia del 10/08/2009.
El Diario Vasco del 14/08/2006.
http://nacionespanola.net/index.php?title=Atentado_de_ la_Calle_del_Correo”>Nacion Española

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