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DRIL

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PERSONA MUERTA POR EL DIRECTORIO REVOLUCIONARIO IBÉRICO DE LIBERACIÓN (DRIL) EN EL PAÍS VASCO

27/06/1960.
Niña de 22 meses. Muere al día siguiente a consecuencia de las heridas producidas por la explosión de una maleta incendiaria en la estación del tren en Amara, Donostia. Ese día hubo otros cuatro atentados más con el mismo modus operandi en estaciones y trenes del Estado español. El periódico ABC del 28/06/1960 da cuenta de que el 27 de junio se sucedieron cinco explosiones a lo largo del día: entre Quinto y Pina del Río, en un vagón del tren correo Barcelona-Madrid, que quedó destrozado; en las consignas de las estaciones Norte de Madrid, Barcelona y Donostia (Egia), y en la consigna de la estación Amara de Donostia. Cinco artefactos. Se trataba en todos los casos de maletas incendiarias. En la de Amara la explosión hirió a otras cuatro personas. Vidas Rotas (p. 16) da cuenta de que ese día 27 hubo dos explosiones en las estaciones donostiarras del Norte y de Amara, que el 28 se produjo otro atentado en la estación Norte de Barcelona y otro más en el tren correo Barcelona-Madrid. Asimismo, relata que el día 20 estalló otro artefacto oculto en una maleta en la estación Atxuri de Bilbao. Álvaro Baeza afirma que “la prensa franquista de la época mantuvo la autoría de ETA en el mayor secreto y silencio informativo durante cierto tiempo, para no producir ninguna alarma y sensación de inseguridad y desgobierno en las provincias vascas”. Baeza defiende esta autoría, lo que contradice su cronología al datar en julio de 1961 que “ETA prepara el primer atentado de su historia, colocando dos artefactos explosivos en las vías férreas, siendo su objetivo un tren con aproximadamente 4.300 ex combatientes franquistas” y que en junio de 1968 “Txabi Etxebarrieta sacó su pistola, y mató en el acto con cuatro tiros al guardia civil Pardines Arcay, oriundo de Zaragoza. Lo que convertía al agente Pardines Arcay, en el primer muerto histórico de la ya larga lista de muerte de ETA”. Esta organización no ha reivindicado nunca esta acción. A decir de los investigadores e historiadores, ETA no tenía en aquellos años capacidad para ejecutar cinco atentados de esas características en lugares tan dispares. Escribe Iñaki Egaña que como el 18/07/1961 los miembros de ETA “no tenían explosivos, deformaron la vía”. J.M. Zuloaga, en cambio, expone lo siguiente en ABC (que en 2010 será reproducido tal cual, como propio y sin mencionar la fuente, por los tres periodistas autores de Vidas Rotas): “En un documento que se incautó al jefe del ‘aparato político’, José Luis Álvarez Santacristina, ‘Txelis’, detenido junto con los otros miembros del colectivo ‘Artapalo’ el 29 de marzo de 1992 en Bidart (Francia), se citaba la bomba de Amara como un hecho de la historia etarra. Sin embargo, los terroristas no han asumido nunca la responsabilidad del asesinato de aquella niña vasca. Prefieren que el primero en su siniestra lista de víctimas sea un miembro de la Guardia Civil, cuerpo que ha sufrido el mayor número de bajas y que ha protagonizado también grandes éxitos contra la banda criminal, como la operación en la que fue capturado ‘Txelis’, dirigida por el entonces teniente coronel de Inchaurrondo, Enrique Rodríguez Galindo”. Lo mismo en Vidas Rotas (pp. 16 y 17): “ETA nunca asumió la autoría de la colocación de la bomba de la estación de Amara, aunque el 29 de marzo de 1992, a raíz de la captura de la dirección de ETA en Bidart, en el ordenador del jefe del Aparato Político, José Luis Santacristina, ‘Txelis’, fue encontrada una cronología de diversos acontecimientos en la que figuraba la mención a ese atentado. Dos años más tarde, en el Anuario del diario ‘Egin’correspondiente a 1994 y la obra ‘Euskal Herria y la libertad’ (Txalaparta, 1994), ambos vinculados a la denominada izquierda abertzale, publicaron un texto similar: se trataba de una cronología de episodios relacionados con ETA en la que se incluía la muerte de esta niña, aunque no se mencionaba expresamente que hubiese sido obra de la banda terrorista”
El que fuera vicario general de San Sebastián, José Antonio Pagola, en su libro Una ética para la paz. Los obispos del País Vasco 1968-1992 (Idatz, 1992), afirma que la primera víctima de ETA fue esta niña. También lo hizo Ernest Lluch en un artículo que menciona la misma hipótesis: “La fuente en la que se basó el vicario general Pagola era impecable” y “La familia recibió versión oficial de la autoría de ETA”. Sin embargo, durante estos 50 años nunca versión oficial alguna ha adjudicado a ETA estos atentados. Ni siquiera hoy en día (ver Web del Ministerio del Interior). En su momento, la nota oficial del Ministerio de Gobernación franquista los achacó a “consignas terroristas que elementos extranjeros, en cooperación con separatistas y comunistas españoles, vienen propugnando insistentemente”.
Respecto al “documento” (Zuloaga) o la “cronología” (Vidas Rotas) atribuida a Txelis, se trata de un listado de “acontecimientos diversos”, como bien dicen los tres periodistas de Vidas Rotas, y nada más, no siendo verdad que “se citaba la bomba de Amara como un hecho de la historia etarra”. No hay más que comprobar la fuente: en “Cronología. Documento incautado a la “dirección” de E.T.A. tras la detención de José Luis Álvarez Santacristina “Txelis”, el 29.03.92 en Bidart” , se lee lo siguiente en la página 4: “Diciembre 1959. Explotan sendas bombas en las estaciones del Norte y Amara, de Donostia. En la última, seis personas resultan heridas y una niña de dieciocho meses, muerta”. No pone nada más. Además de que la fecha es errónea (lo data un año antes, y es una copia de la publicación cronológica de la enciclopedia Euskal Herria y la Libertad nº 1, p. 212) y no menciona ni tan siquiera el día del atentado, el listado cita un poco antes, por ejemplo, la detención de Julio Cerón (uno de los fundadores del FLP), la detención de Múgica Herzog (que posteriormente fue Defensor del Pueblo), una huelga general convocada por el PCE o que un grupo de falangistas sabotea en Bilbao dos conciertos de música vasca. Como se ve, el listado cronológico no es “la historia etarra”, ni mucho menos una reivindicación o asunción del atentado de Amara. Este atentado no ha constado hasta ahora en la lista de víctimas de ETA de la Fundación de Víctimas, que sí lo considera uno de los “asesinatos sin esclarecer” (El Diario Vasco del 14/08/2006). Sí era adjudicado a ETA en los listados de COVITE, AVT y Manos Blancas, a raíz de la publicación del artículo de Ernest Lluch, ex ministro de Sanidad con el gobierno de Felipe González, muerto en atentado de ETA en 2000.
Pero esta hipótesis es desmontada con datos históricos por Iñaki Egaña y Santiago de Pablo. Como escribe este último, no existe ninguna fuente fiable que permita asegurar, ni siquiera como hipótesis bien fundada, que ETA asesinó a esta niña. El atentado lo asumió el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL), compuesto por “una amalgama de militantes comunistas, anarquistas y guevaristas, dirigidos aparentemente por militares portugueses exiliados, entre ellos el general Humberto Delgado” (Egaña). Si esto es así, la autoría más fiable en estos momentos, con los datos existentes fuera de campañas partidistas, sería la del DRIL. Si, además se consulta a aquellos investigadores que han estudiado la trayectoria del DRIL, como Montanyà, leemos sobre las segundas acciones de esa organización en el verano de 1960: “Entre el 26 y 27 de junio se produce una campaña de bombas por toda España, más contundentes y mejor planificadas que las del mes de febrero en Madrid. La campaña comienza con la explosión de una maleta en el furgón del tren correo Barcelona-Madrid a las 20.30 del día 26; es una bomba incendiaria que provoca el incendio del vagón del equipaje. A las 8 de la mañana del día siguiente se produce un incendio en la consigna de la Estación del Norte de Barcelona, y otro explosivo de las mismas características estalla a las cinco y veinticinco de la tarde en la Estación del Norte de Donosti. Pasa lo mismo en la Estación del Norte de Madrid y en la Estación de Amara, también de Donosti, donde la niña (cita el nombre), de 18 meses, es herida de gravedad, y cinco personas más resultan igualmente heridas de diversa consideración” (pp. 78 a 83).

Y sigue:
“El 27 de junio, el DRIL asume la autoría de los atentados en diversos comunicados que hace llegar a las agencias de prensa (1). Además, Henrique Galvão, impulsado por Pepe Velo, protagoniza una rueda de prensa aquel mismo día, en la que reivindica las acciones y entrega a los periodistas una nota escrita por el máximo dirigente del DRIL, el señor ‘Jurado A’, primer nombre en clave de Pepe Velo, en homenaje a José Ramón Pérez Jurado, su camarada muerto en la explosión de la bomba de Madrid en febrero: ‘El DRIL va a derrocar a Franco, que es cosa relativamente fácil, y, además, va a destruir el franquismo, que no es cosa tan fácil, pero, de paso, va a demostrar con su lucha y con su triunfo a los prohombres del exilio hasta dónde llegó su miseria moral y su instinto exilado al confundirnos, digamos, deliberadamente, con terroristas y provocadores a sueldo del franquismo o del salazarismo. El DRIL es intransigentemente republicano y cree en la miel, no en la colmena. Es decir, republicano para una República del pueblo, de los pueblos de las naciones ibéricas, y entiéndase que no estamos hablando de España y Portugal tal como generalmente se entiende, sino de un republicanismo que incluiría la proclamación de otras repúblicas como la Castellana, Gallega, Vasca, Catalana”. (…)

“No obstante, el DRIL continúa sin aparecer en las informaciones oficiales españoles, a pesar de que la agencia United Press International (UPI) diera la noticia adjudicando la autoría de los hechos” (p. 80).

“El 1 de julio muere la niña (…) “Según Jorge de Sotomayor (2), comandante del DRIL y uno de los tres captores del futuro secuestro del ‘Santa María’, en el transcurso de estas acciones no han habido bajas, muertos o detenidos en sus filas. La excepción es la de esta niña: ‘La de mayor resonancia fue la operación del incendio de la Estación de Donosti a causa de la muerte de una niña de dos años que correteaba lejos de su madre cuando la bomba incendiaria hizo explosión. De todos los sabotajes fue la única víctima inocente’. Queda deducir entonces que fue el DRIL quien planificó y llevó a cabo aquella campaña de atentados” (pp. 81 y 82).

“La crónica de estos hechos nos lleva a una polémica reciente. (…) Lluch afirmó que según sus informaciones e investigaciones, la primera víctima de ETA fue la niña (cita el nombre), a pesar de que la agencia UPI atribuyera la muerte al DRIL, información que Lluch rechazó basándose en un comunicado de la Oficina de Prensa de Euskadi del Gobierno vasco en el exilio, de 1 de julio de 1960, que afirmaba que el DRIL es una organización de existencia confusa y que es difícil pronunciarse sobre su autenticidad”.

“Tanto por el estilo (modus operandi) de la campaña (explosiones simultáneas en diversos puntos de la geografía española, cosa que entonces la incipiente ETA no hacía), como por la contundente reivindicación desde Caracas y confirmada al cabo de los años por Jorge de Sotomayor, es innegable que la autoría de los atentados es del DRIL. De todas maneras, también pudiera ser posible que en aquellos años nebulosos en que comenzaba a haber acciones directas contra la dictadura, gente que al principio colaboraba con el DRIL en Euskadi, al cabo de los años, ya desaparecido este grupo, se pasara a ETA. Y aunque esto fuera así, no hay fundamento alguno para atribuir la bomba de aquel verano en Donostia, y todas las otras que estallaron por España, a la organización ETA” (pp. 82 y 83).

“También se debe hacer constar que el historiador Luis Suárez Fernández (3) (que es el único poseedor del acceso directo a los documentos de información reservada depositados en la Fundación Francisco Franco), coincide en atribuir estos actos al DRIL: ‘El DRIL prepara la cadena de atentados que estallaron los días 26 y 27 de junio en el tren Barcelona-Madrid y en las consignas de estas dos estaciones y de la de San Sebastián, causando un muerto y varios heridos” (p. 83).

(1) Velo, Víctor. Xosé Velo e o Santa Maria. Passados 36 anos. Inèdit. São Paulo. 1996. La rueda de prensa se realiza en Caracas.

(2) Sotomayor, Jorge de. Yo robé el Santa María. Akal. Madrid. 1978 (En realidad, su verdadero nombre era José Fernando Fernández Vázquez, p. 77).

(3) Suárez Fernández, Luis. Francisco Franco y su tiempo. Tomo VI. Fundación Nacional Francisco Franco.

El Consejo de Ministros acordó en abril de 2012 entregar la Gran Cruz de la Orden de Reconocimiento Civil a título póstumo a Begoña Urroz, y la reconocía como la “primera víctima de ETA”

Fuentes:
Xabier Montanyà Atoche, en Pirates de la llibertat. Biblioteca Universal Empúries. Noviembre de 2004. Barcelona.

Iñaki Egaña, en Gara, 12/02/2010 y Santiago de Pablo, en El Correo y El Diario Vasco del 19/06/2010

Ernest Lluch, El problema de mi querida tierra vasca, el 19/09/2000: (http://www.larazon.es/45592/noticia/Espa%F1a/Mar%EDa_ Bego%F1a,_22_meses,_el_primer_asesinato_nunca_reconocido_ por___los_terroristas).

Berria, 20/02/2011.

Más sobre los DRIL:

http://www.anobii.com/books/PIRATES_DE_LA_LLIBERTAT/ 9788497870658/014a1ba1875125…

http://www.nosaltres.cat/biblioteca/pg/28/953478/pirates-llibertat.html

En 2004, el documento Santa Liberdade: http://teimagino.com/directorio-revolucionario-iberico-de-liberacion-dril-y-el-s…

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