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Casos que requieren mayor investigación y contraste

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Si dispone de más información sobre cualquiera de estos casos o información sobre casos que no aparecen, le rogamos que nos remita esos datos a info@argituz.org

Este listado no contiene nombres por motivos relacionados con la legislación de protección de datos personales.

 

CASOS QUE NECESITAN MAYOR CONTRASTE E INVESTIGACIÓN POR LOS HECHOS

Se trata de casos que no son atentados programados sino que son situaciones derivadas de encuentros fortuitos, operaciones de detención o identificación con intercambio de disparos… que necesitan mayor clarificación. También encuadra este apartado a explosiones con muerte que incluso se cuestiona que fueran atentado, aunque así fuera considerado en algunos medios… En otros casos existen versiones contrapuestas a cerca de las consecuencias del desenlace, cuestionadas por no tener relación directa (causa-efecto) con el atentado sufrido.

Abarca al conjunto de ramas de ETA y CCAA.

31/08/1972.
En Galdakao. Varón de 44 años, natural de San Martín de Unx, tenía cuatro hijos. Guardia municipal desde hacía quince años. Muerto por las heridas sufridas al intentar identificar y detener a supuestos miembros de ETA en esa localidad vizcaína dos días antes, el 29 de agosto. Su compañero de patrulla quedó herido en la misma acción.

02/06/1974.
En Ataun. Varón de 29 años. Guardia civil, natural de San Román de Retorta (Lugo). Cuando varios agentes procedían a identificar a tres sospechosos de haber intervenido en un atraco a la empresa CAF de Beasain, se produce un tiroteo con supuestos miembros de ETA en el que muere el agente de la Guardia Civil.

15/09/1974.
En Bilbao. Varón de 21 años, guardia civil, natural de Portugalete y vecino de Erandio. Muere en el Hospital Militar tras haber sido herido gravemente el día 11, en el transcurso de un tiroteo en un portal de la calle Doctor Areilza, a resultas de una operación contra miembros de ETA en un piso de Bilbao. También muere un miembro de ETA en otro piso franco en Zorroza y quedan heridos dos civiles y dos agentes de la Guardia Civil.

29/10/1974.
En Trintxerpe. Varón de 45 años. Sargento de la Guardia civil, natural de Murcia. Tras sonsacar a un detenido la cita con un miembro de ETA en un bar de Trintxerpe, la Guardia Civil puso en marcha un dispositivo que terminó en un enfrentamiento a tiro limpio en esa localidad guipuzcoana, entre los términos de Donostia y Pasai San Pedro, que terminó con la muerte del sargento y del miembro de ETA.

14/05/1975.
En Gernika. Varón de 48 años, padre de cuatro hijos, natural de Sobradillo (Salamanca). Teniente de la Guardia Civil. Muere de un disparo en la cabeza en un operativo en esa localidad vizcaína, en el que se produce un tiroteo en el que mueren también un militante de ETA y el matrimonio propietario de la casa.

08/07/1975.
Guardia civil. Según ETA, muere en un enfrentamiento fortuito en Hondarribia (Zuzen 79-Vasco Press, febrero de 2004). Tanto Euskal Herria y la Libertad (Tomo IV, p. 161), que lo sitúa en Ibardin, como La derrota de ETA de Calleja y Sánchez-Cuenca (Adhara, 2006, p. 184) coinciden en similares apreciaciones: “fuentes oficiales ocultaron la noticia” (en la primera publicación) y “las autoridades franquistas no quisieron que trascendiera la noticia” en la segunda. Según La Vanguardia del 10/06/1975, murió “accidentalmente” junto al Cabo de Higuer y el arma “se disparó en la caída”. No consta en el listado oficial de la Guardia Civil. Tampoco lo recogen el listado de Fundación Víctimas del Terrorismo ni Vidas Rotas (2010). Sí lo cita el periodista catalán Xavier Vinader en Operación Lobo. Memorias de un infiltrado en ETA (Temas de Hoy, 1999, p. 151).

11/01/1978.
En Iruñea. Varón de 31 años, padre de tres hijos. Inspector de Policía. Muere en un enfrentamiento armado cuando procedían a detener a dos miembros de ETA en Iruñea, que resultaron asimismo muertos. Al conocer el resultado, el ministro del Interior, Martín Villa, declaró: “Dos a uno a nuestro favor”. Varios transeúntes resultaron heridos en el tiroteo.

Fuente: El País 12/01/1978

13/03/1986.
En Donostia. Varón de 26 años, padre de un hijo, natural de Tremor de Arriba (León). Inspector de la Policía Nacional, que, al tratar de identificar en Donostia a dos individuos que se encontraban en un coche, se produce un enfrentamiento a tiros en el que resultan muertos tanto el inspector como uno de los ocupantes del coche, que al parecer era miembro de ETA.

14/10/1986.
En Barcelona. Varón de 40 años, agente. Se encontraba cerca del cuartel de la Policía Nacional de Belchite, Barcelona, cuando ETA colocó un coche-bomba. Un policía murió y otras 15 personas quedaron heridas, entre ellas, de gravedad, este señor que se encontraba con su esposa y su hermana, que también resultó con “una fractura en la extremidad superior derecha” (La Vanguardia, 16/10/1986). Diez meses después del atentado murió el agente por leucosis aguda, aunque el informe médico determinó que su muerte no tenía relación directa con las lesiones del atentado. Sin embargo, Belén Pulgar sí lo incluye en su publicación de víctimas y también la Fundación Víctimas del Terrorismo, aunque no lo hace COVITE. En el transcurso del juicio contra el comando Barcelona, en 1989, no se mencionó como víctima mortal más que la del policía nacional. Vidas Rotas da cuenta de que “el día de su fallecimiento aún no había sido dado de alta por las heridas sufridas el 14 de octubre. No obstante, el informe médico determinó que su muerte no había tenido relación directa con las lesiones producidas en el ataque terrorista” (p. 593), aunque en el juicio sí se estableció una compensación económica para cada una de las personas heridas en el atentado de Belchite.

07/11/1988.
En Barcelona. Varón de 42 años, empresario de Barcelona, propietario de un restaurante en la localidad catalana de Carme, al que “le estalla un explosivo que llevaba en su coche”, según Calleja y Sánchez-Cuenca en La derrota de ETA (p. 181), que lo excluyen de su listado.

A los dos días del suceso, El País titulaba su información así: “Indicios de que la explosión que mató al dueño de un restaurante de Barcelona fue accidental”. Y aportaba los siguientes elementos:

“Las primeras conjeturas que se realizaron tras el siniestro apuntaron la posibilidad de que (cita el apellido) hubiera sido víctima de un atentado terrorista. Dado que a la víctima no se le conocía ningún tipo de actividad política y que no había recibido nunca amenazas, la Guardia Civil ha declinado pronunciarse por el momento. La otra hipótesis, apuntada por los empleados de la empresa en la que trabajaba (cita el apellido) por las tardes, la fábrica textil Brilen, SA, situada en Odena (Barcelona), es que la explosión pudo producirse porque el fallecido transportaba esporádicamente explosivos a una cantera situada a unos dos kilómetros de su casa, en Carme. (…)

“Los explosivos con los que suelen trabajar los empleados de la obra son Goma-2 y Riogel. Precisamente, las primeras investigaciones realizadas sobre el siniestro sugieren que el artefacto estaba fabricado con unos cinco o siete kilos de alguna sustancia explosiva que podría ser Goma-2, Amonal o TNT. (…)

“Tanto los compañeros de trabajo como los vecinos afirmaron ayer sentirse desconcertados ante la posibilidad de que (cita el apellido) hubiera sido víctima de un atentado terrorista. La confusión que ayer se vivía en la zona se vio acrecentada ante el hecho de que, menos la Guardia Civil, la mayor parte de las personalidades locales formularan hipótesis contradictorias. El alcalde de Igualada, Manuel Miserachs, de CiU, aseguró a una emisora de radio que el atentado es obra de ETA. A preguntas del periodista sobre qué motivos le hacían formular tal acusación, Miserachs respondió: ‘Porque la explosión fue muy fuerte”.

La Vanguardia del día 10 lo titula “Un caso desconcertante”:
“(…) Fuentes de este Cuerpo (Guardia Civil), han afirmado que la definición que más se adecua a este triste suceso es el de ‘caso totalmente atípico’, ya que todas las pistas seguidas hasta ahora arrojan como resultado que la víctima no tenía enemigos reconocidos ni estaba inmerso en ninguna situación conflictiva. Medios próximos a las pesquisas significaron que cobra fuerza la tesis de que la víctima transportara los explosivos y que deflagraran por accidente o por hallarse en mal estado. Dicha hipótesis se fundamenta en la gran cantidad de explosiva empleada, excesiva en cualquier atentado, en el que el material explosivo estaba en el interior del vehículo y en que el coche se movió unos metros. De todas formas, no hay una explicación razonable de por qué la víctima transportaba el explosivo. No se le conocen contactos con organizaciones armadas ni con el hampa. Otra tesis es que el atentado fue un error, pero tampoco hay indicio alguno que haga pensar que la víctima debía ser otra”.

Víctimas del Terrorismo no lo adjudica a ETA. Belén Pulgar y Vidas Rotas tampoco. ETA no lo incluye en su recopilación de atentados realizado en el Zuzen 79-VascoPress (2004) en ninguno de sus apartados. Euskal Herria y Libertad (Tomo 7) no lo inserta ni en la cronología ni en el apartado de “Acciones armadas”. En el anuario “Euskadi 1989” de Egin, en el que se incluyen los meses de noviembre y diciembre de 1988, no aparece como noticia en la cronología de Euskadi ni en la del Estado.

Los únicos que se lo atribuyen a ETA son la DAVT, COVITE y el informe del Ararteko.

Fuentes:
El País del 09/11/1988
La Vanguardia del 10/11/1988

18/12/1988.
En Eibar. Varón de 73 años. Sacristán de Arrate, Eibar. En esta fecha explota un coche bomba al paso de un vehículo policial en las cercanías del campo de fútbol de Ipurua, Eibar. A consecuencia del impacto, muere un policía nacional. Tres policías más resultan heridos y otras seis personas, también. Una de ellas, según Carmen de Téllez, morirá en los días siguientes (no consta fecha de fallecimiento en ningún lado, ni la causa). La reciente recopilación (2010) Vidas Rotas lo cita sólo como herido. En “Acciones armadas” de Euskal Herria y la libertad (Tomo 7) consta sólo que “un vecino de la localidad (resulta) también herido, balance de la acción” (p. 173). En el anuario de Egin: “Explota un coche-bomba contra la Policía Nacional en Eibar” (p. 24). No pone más los días siguientes. En el balance que ETA efectúa de sus atentados en Zuzen 79-VascoPress, de agosto de 2004, aparece el atentado, pero sólo menciona la muerte de un policía. AVT, La derrota de ETA y COVITE no lo incluyen tampoco, aunque sí lo hacen Belén Pulgar, Fundación de Víctimas del Terrorismo y el informe del Ararteko. La esposa del policía que quedó herido cuando se dirigía ese día a Ipurua comentó en el acto de apertura de las Sextas Jornadas de Solidaridad con las Víctimas, que anualmente organiza Gesto por la Paz en un hotel de Bilbao, que “días más tarde también falleció, accidentalmente involucrado en el tiroteo, el sacristán (…)” (El Correo y El Diario Vasco, 14/11/2007). En un acto en homenaje a las víctimas de Eibar, realizado el 21/12/2008, el entonces alcalde de la localidad, Miguel de los Toyos (PSE/EE), iniciaba su alocución citando “el nombre de los afectados por la violencia terrorista cuyos familiares han acudido”, entre ellos el de esta persona (EFE, Ideal.es).

Fuentes: El Correo del 14/11/2007
Blog de Carmen de Téllez

25/06/1990.
En la Foz de Lumbier. Varón de 34 años, padre de dos hijos, natural de Yeste (Albacete). Sargento de la Guardia Civil. En tiroteo con miembros de ETA en la Foz de Lumbier. Morirán dos miembros de ETA y otro queda herido. También fue herido otro sargento de la guardia civil.

Fuente: El País

01/09/1991.
En Bilbao. Varón de 29 años, natural de Sondika. Ertzaina. Había sido herido el día 29 de agosto en el Parque Etxebarria de Begoña, Bilbao, en un tiroteo con miembros de ETA. Dos ertzainas más quedaron heridos y un miembro de ETA resultó muerto en los mismos hechos.

CASOS QUE NECESITAN MAYOR CONTRASTE Y ESCLARECIMIENTO POR AUTORÍA Y OTROS

Se trata de casos en los que se dan autorías contrapuestas, confusión en los hechos, falta de datos, divergencias en el modus operandi, entre los testigos… Algunas asociaciones los tienen incorporados en sus listados y otras no. Ver otros casos en “Otros sufrimientos”.
Abarca al conjunto de ramas de ETA y CCAA.

11/04/1969.
En Orozko. Varón de 38 años, taxista. Natural de Burgos, padre de tres hijas. Su cuerpo malherido, con cuatro tiros, fue hallado en la localidad vizcaína de Orozko. Murió en el hospital de Basurto de Bilbao. La Policía atribuyó la autoría al miembro de ETA en cuyo vehículo huyó -herido de dos tiros- de la operación policial de la calle bilbaína de Artekale, donde la Policía apresó a otros tres miembros que un año más tarde serían juzgados en el conocido Juicio de Burgos. La versión oficial adujo que el miembro de ETA mató al taxista ante su negativa a ayudarle a escapar. A su vez, ETA, en los días posteriores, sacó un comunicado dudando de la versión policial y dijo lamentar “pública y oficialmente la muerte del señor (cita el nombre), sea cual sea su origen”. Posteriormente, en el listado que la propia ETA hizo público en el Zuzen 79 de febrero de 2004 (que Vasco Press recogió en su Crónica, boletín de documentación y actualidad, de 30 de agosto de ese mismo año) lo encuadra en el apartado de “enfrentamientos armados con las fuerzas policiales”, pero no aclara lo sucedido. Otras fuentes (Euskal Herria y la libertad. Tomo II. Txalaparta, Tafalla, 1994, p. 230) adjudican directamente la muerte del taxista a los disparos efectuados por la Guardia Civil en un control durante la huida, en el que el vehículo recibió 33 impactos de bala, aunque el miembro de ETA lograra escapar. También se mencionó que el calibre de las balas no era coincidente con las de ETA. Por su parte, el Gobierno Vasco y la AVT mantienen a esta víctima en las listas de muertos por ETA. La hija de la víctima defiende en Sin vendas en la memoria, la versión de la Policía. En El precio de la libertad (Espasa Calpe, Madrid, 2001), Mario Onaindia también se lo adjudica al militante de ETA. La Fundación de Víctimas lo considera uno de los “asesinatos sin esclarecer” (Jorge Sainz, en Crímenes sin firma, en El Diario Vasco del 14/08/2006).

Fuente: El Diario Vasco

27/06/1975.
En Ceuta. Varón de 25 años. Carpintero, padre de una hija. Ese día de junio explotaron dos artefactos en Ceuta, uno entre la Comandancia General y el Hotel Muralla, y el otro en la Comandancia Militar de Marina. Fue esta segunda detonación la que le alcanzó al carpintero cuando llevaba un mueble a ese edificio. ETA no lo reivindicó nunca. No consta en la mayoría de los listados de las asociaciones de víctimas causadas por esa organización. En Euskal Herria y la Libertad no consta dicha acción. Ni en el estudio de Belén Pulgar Gutiérrez, Víctimas del terrorismo. 1968-2004. Tampoco en el listado de la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT), ni aparece en el libro Vidas Rotas de 2010. Igualmente, no consta entre las víctimas recopiladas por la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo (DAVT) del Gobierno vasco. Las únicas excepciones son las de COVITE y el informe del Ararteko, que adjudican su autoría a ETA. El 21/03/2007 se le rindió un homenaje en Ceuta junto a otras tres “víctimas del terrorismo” y se puso su nombre a una calle ceutí. Es evidente que el atentado existió, pero por las informaciones existentes, no parece que guarde relación con el conflicto vasco.

Fuente: El Pueblo de Ceuta

26/06/1977.
En La Puebla de Arganzón. Varón de 27 años, natural de Santa Amalia. Miembro de la Policía Armada. Es encontrado con tres tiros en la cabeza en su coche, cerca de La Puebla de Arganzón. Iba de paisano. No hay testigos. La reivindicación es realizada por un desconocido grupo denominado ‘Doble G’. Posteriormente, otras fuentes se lo han adjudicado a ETA, “aunque con dudas” como admite Carmen de Téllez en su blog. Belén Pulgar Gutiérrez no lo incorpora a su listado de atentados mortales de ETA en Víctimas del Terrorismo 1968-2004, ni tampoco la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo (DAVT) del Gobierno Vasco ni el listado del diario El País. Según José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca, en La derrota de ETA, “no está claro si fue obra de delincuentes comunes o de la extrema derecha. Hay un extraño comunicado de una inexistente organización ‘Doble G’ responsabilizándose de la autoría” (lo incluyen en “casos erróneos, dudosos y omitidos”, p. 179). Vidas Rotas sí lo hace, en cambio, y afirma que el Consejo de Ministros le concedió la gran cruz de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo en marzo de 2000 (p. 92). ETA no lo ha asumido nunca.

Fuente: Carmen de Téllez

29/06/1978.
En Pasai San Pedro. Niño de 12 años. No hay información apenas. No consta en la mayoría de los listados, ni en el de la Fundación Víctimas Terrorismo (FVT), ni en el de José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca en La derrota de ETA (2006), ni en Vidas Rotas (2010), ni en El País. Tampoco en el repaso histórico de las acciones que la propia ETA realiza en el Zutabe 79 (recogido por Vasco Press en 2004), ni en los anuarios de Egin. Sí aparece, en cambio, en el listado de la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo (DAVT) del Gobierno vasco, así como en COVITE y en el informe del Ararteko. En la edición del 24/11/1988 de La Vanguardia aparece un listado de una docena de niños muertos en atentados, y entre ellos se menciona a este chaval de 12 años como víctima de la explosión de un artefacto.

Fuente: La Vanguardia del 24/11/1988

01/07/1979.
En León. Varón. Guardia civil. Sólo le adjudican su muerte a ETA la asociación COVITE y la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo (DAVT) del Gobierno vasco. No consta ni en la lista oficial de víctimas de la Guardia Civil, que se lo atribuye a los GRAPO. Tampoco lo meten en sus listados de víctimas de ETA ni la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT), ni el informe del Ararteko, ni las publicaciones La derrota de ETA y Vidas Rotas. Por su parte, ETA tampoco lo hace suyo en su recopilatorio de Zuzen 79 (recogido por VascoPress en agosto de 2004).

Fuente: La Guardia Civil lo tiene entre los muertos por el GRAPO en su página web

12/07/1979.
En Zaragoza. Incendio del hotel Corona de Aragón: 80 personas muertas y 114 heridas. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) asegura que las cifras no son exactas porque “muchos de los heridos fueron trasladados a hospitales donde fallecieron con posterioridad algunos hasta un mes más tarde, sin quedar constancia en ninguno de los listados aparecidos (centros hospitalarios, listados de hotel, medios de comunicación…)”. La DAVT, por ejemplo, contabiliza 78. En el día del incendio se alojaban en el Hotel, entre otros, la viuda de Franco, su yerno y su hija, dos de sus nietos, y diversos mandos militares. Iba a celebrarse el acto de entrega de despachos en la Academia Militar de Zaragoza. Oficialmente se dijo que el incendio había tenido su origen en la churrera de la cafetería. La investigación de los técnicos del Servicio de Higiene y Seguridad en el Trabajo arrojaba, sin embargo, otro resultado: una explosión en el vestíbulo del hotel había provocado un fuego que se propagó por las escaleras. El juez instructor se resistió a admitir la versión oficial y dictaminó causas exógenas. Pero las familias siguieron pleiteando. En el año 1988, y a instancias del diputado de Alianza Popular (AP, precedente del PP), José Ignacio Llorens, el ministro del Interior, José Barrionuevo, tuvo que aclarar que, en principio, el Gobierno no había contemplado indemnizaciones para los familiares de las personas muertas en el incendio del hotel Corona de Aragón, “toda vez que los trámites para recibir tales indemnizaciones comienzan cuando los familiares lo solicitan y tras ello el Consejo de Estado emite un informe, condiciones que, según él, no se han dado. Este diputado dio por seguro que tal incendio se produjo por un atentado terrorista y ello a tenor de la interpretación que este diputado ha dado de la sentencia sobre esta cuestión del Tribunal Supremo del pasado 11 de marzo. Barrionuevo precisó que la Administración no ha tomado parte de ese litigio, sino que fue entre los familiares de las víctimas y los propietarios del hotel. Aun así, el ministro no aceptó los términos utilizados por el diputado aliancista. ‘En la sentencia no se dice literalmente que los hechos fueran un atentado terrorista’, dijo Barrionuevo” (El País, 16/06/1988). Finalmente, el reconocimiento como víctimas del terrorismo les llegó en el año 2000. El Ararteko justificó así su inclusión:

“La Asociación Víctimas del Terrorismo siempre ha reivindicado que se trataba de un atentado de ETA. Finalmente, en 2000, los familiares fueron indemnizados mediante la Ley 32/1999, de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo.

De acuerdo con el dictamen del Consejo de Estado relativo a esta cuestión, de 30 de marzo de 2000, los órganos jurisdiccionales encontraron indicios insuficientes para un proceso penal, “pero adecuados para fundamentar una decisión administrativa”, como la que corresponde según el art. 2.1. de la citada ley. Esta argumentación se reforzó al considerar el carácter asistencial de la legislación de ayuda a las víctimas del terrorismo. En este supuesto, los diferentes listados de las organizaciones de víctimas no indican la ocupación de la persona, sino que especifican que su victimación se produjo en dicho hotel. Esta misma consideración, relativa a la ocupación, es aplicable a las víctimas en la cafetería “California” (26-05-1979), respecto de los GRAPO.

COVITE siempre lo ha adjudicado a ETA. También lo hacen la DAVT y el informe del Ararteko que, aunque no contabiliza estas muertes en el cómputo total que confiere a ETA en el interior del informe, sí lo hace en su anexo-listado final. De ahí que no concuerden las cifras de muertos que aparecen en el informe. El listado de víctimas de ETA del Ministerio de Interior no las contabiliza, como tampoco la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT), ni Vidas Rotas (2010), ni El País. Tampoco José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca, que lo razonan así en La derrota de ETA (2006): “Las víctimas del incendio Corona de Aragón no las incluimos en esta relación de víctimas del terrorismo nacionalista vasco dada la ausencia de prueba convincente alguna sobre la implicación de ETA en este suceso” (p. 173). Los criterios de Calleja y Sánchez-Cuenca para la consideración de víctimas son claros: “Nuestro criterio ha sido el siguiente: consideramos que son víctimas mortales del terrorismo todas aquellas personas que mueren como consecuencia directa de ataques realizados por organizaciones terroristas. (…) Excluimos las muertes que fueron consecuencia de acciones individuales (…) o de acciones muy similares a los terroristas pero realizadas al margen de una organización concreta. Igualmente, excluimos los casos de personas que mueren como consecuencia indirecta de un atentado terrorista” (pp. 173 y 174). ETA, por su parte, no lo ha reivindicado nunca, tampoco en el Zuzen 79 de 2004.

30/09/1979.
En Getxo. Varón de 23 años, natural de Santurtzi, camarero del bar La Pianola de Getxo. Al parecer, el bar en el que trabajaba el joven ya estaba cerrado, a las cuatro de la madrugada. Sólo estaban allí él, su mujer y unos amigos. Carmen de Téllez cuenta que “dos individuos irrumpieron de improvisto diciendo ser de ETA y exigieron el dinero de la caja. (cita el nombre) identificó a uno de ellos -‘yo a ti te conozco’- y éste, a continuación, le disparó un tiro en el pecho”. En La Vanguardia del 02/10/1979 lo cuentan así: “(cita el nombre) pensó que se trataba de una broma y se abalanzó sobre uno de los encapuchados, que le gritaron: ‘¡Cuidado, somos de ETA!’. A pesar de todo la víctima logró arrancar la capucha a uno de ellos, exclamando: ‘Coño, si eres tú’. Inmediatamente, el encapuchado descubierto efectuó dos disparos sobre el barman y lo golpeó repetidamente con la culata de su pistola al caer mortalmente herido. Posteriormente ambos individuos se dieron a la fuga”. En el mismo relato, La Vanguardia insiste en la hipótesis del robo: “No tenía, al parecer, ninguna filiación ni actividad política, por lo que se cree que la intencionalidad de los encapuchados era realizar un atraco”. Se lo adjudican a ETA: Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT), COVITE, El País, La derrota de ETA (2006) y Vidas Rotas (2010), que no encuentran otra razón que la del móvil de robo a un bar por miembros de ETA como única hipótesis del atentado. Resulta extraño el modus operandi empleado y el objetivo del robo, de ser verídico el relato anterior. Sin embargo, sí consta la reivindicación de ETA en el Zutabe 79-Vasco Press (p. 29, agosto de 2004), en el apartado “Espainiako indar armatuen kolaboratzaile eta salatarien aurka”. Pero no encuadra el atentado en un intento de robo sino en una acción contra un “colaborador o chivato”. No se recoge, en cambio, ni en Euskadi 1977-1982 de Egin ni en Euskal Herria y la Libertad (Tomo V, 1977-1980) en ninguna de las dos formas.

07/10/1979.
En Puente Arce (Santander). Dos varones, guardias civiles de Cantabria. La mayoría de los listados de víctimas de ETA no lo recogen: Belén Pulgar Gutiérrez se lo adjudica a “Otros” en Víctimas del Terrorismo 968-2004. No lo adjudican a ETA, tampoco, Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) ni Calleja/Sánchez-Cuenca (La derrota de ETA, 2006). La última publicación, Vidas Rotas (2010), tampoco lo hace, como no lo hizo en su día Euskadi 1977-1982 ni Euskal Herria y la libertad. Sin embargo, sí lo hace la lista oficial de la Guardia Civil. Esta es su versión: “Dos jóvenes terroristas en la noche del 7 de octubre se personan en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Puente Arce (Santander), notificando un ficticio accidente de tráfico. El Guardia de Puertas (cita su nombre) avisó a los sargentos (los nombra por su nombre); quienes acudieron para hablar con los jóvenes. En ese momento, los terroristas realizaron varios disparos a bocajarro contra los agentes y huyeron en un vehículo, donde un tercer terrorista les aguardaba. Los tres agentes quedaron tendidos en el suelo heridos de muerte, siendo trasladados al centro Médico ‘Marques de Valdecilla’ de Santander, donde los sargentos ingresaron cadáveres. El guardia, tras ser sometido a una intervención quirúrgica, quedo ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos de dicho Centro Médico en estado muy grave. Los autores del atentado fueron detenidos en Santander. Entre las armas que les fueron intervenidas, figura la pistola que le arrebataron a uno de los agentes”. También achacan a ETA el atentado COVITE y el Ararteko. Pero según José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca, en La derrota de ETA, los dos guardias civiles son “asesinados por ex miembros del cuerpo que habían sido expulsados” (p. 180).

Fuente: José Mª Calleja / Ignacio Sánchez-Cuenca. La derrota de ETA. De la primera a la última víctima. Adhara Publicaciones, Madrid, 2006.

17/02/1980.
En Islares (Cantabria). Varón, taxista y chofer del Parque Móvil Ministerial (PMM), residente en Bizkaia. Aparece sin vida en una cuneta de la carretera entre Santander y Bilbao, a la altura de Islares, con dos heridas de bala. No parece que mantenga relación con la temática aquí abordada, pero COVITE, Téllez, DAVT y Ararteko sí se lo adjudican a ETA. No lo hacen Euskadi 1977-1982 de Egin, ni tampoco aparece en la relación “acciones armadas” del año 1980 de Euskal Herria y la libertad (Tomo V), ni en Vidas Rotas (2010), ni en el listado de Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT). Tampoco lo recoge Belén Pulgar Gutiérrez en su publicación Víctimas del terrorismo 1968-2004. A su vez, ETA ni lo reivindicó en su momento ni en la recopilación que realizó en 2004, en el Zuzen 79, recogido por VascoPress en agosto de ese año. En La derrota de ETA, de la primera a la última víctima (2006), José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca lo califican de caso dudoso y no lo meten su listado: “ETA nunca ha reconocido este atentado, a pesar de que durante esos años mató a un elevado número de taxistas y siempre se responsabilizó de sus muertes”, y aportan el dato de que “El asesino se llevó el casquillo de la bala, cosa que no suele suceder en los crímenes de ETA” (p. 182).

24/06/1981.
En Tolosa. Tres varones. Vendedores comerciales de libros y casetes. Son ametrallados tras haber comido en el bar Beti Alai de Tolosa. Uno de ellos era vendedor a domicilio de material para aprender euskara, miembro de Euzko Gaztedi (EGI) y afiliado al Partido Nacionalista Vasco (PNV), natural de Ugao-Miraballes. Los otros, dos hermanos de Durango de 26 y 29 años, padres, el uno de dos hijos y el otro de uno de 6 años. Este último, miembro del Partido Comunista (EPK-PCE) de Basurto, quedó gravemente herido en el ametrallamiento y morirá el 28/03/1982. El atentado lo reivindica en un primer momento el Batallón Vasco Español (BVE), pero enseguida aparece otra versión, la de que ha podido ser un error de ETA, que se ha confundido de objetivo. Euskadi 1977-1982 de Egin constata a los dos días que hay “confusión en las reacciones del atentado de Tolosa. Al funeral de Durango asisten miembros del Gobierno vasco y de la Mesa Nacional de HB” (p. 113). Para Vidas Rotas, “ETA militar no quiso reconocer que había matado a los tres jóvenes ‘por error’, y en un comunicado difundido el 26 de junio, optó por negar la evidencia asegurando que no habían tenido ‘nada que ver en el asesinato’ de los vendedores, atribuyendo la autoría a ‘mercenarios pagados’. Santiago Brouard, entonces presidente de Herriko Alderdi Sozialista Iraultzailea (HASI) y miembro de la Mesa Nacional de HB, en declaraciones reproducidas por el diario El País del 27 de junio, señalaba que el asesinato de los vendedores era ‘una maniobra destinada a desprestigiar a ETA y, de paso, a la izquierda abertzale que apoya la alternativa KAS’. Sin embargo, las posteriores investigaciones desmintieron estas afirmaciones y señalarían a la banda terrorista como responsable del atentado” (p. 372). Para esa afirmación, Vidas Rotas aporta el dato de que hubo una condena contra un policía municipal de Tolosa (cita el nombre) por complicidad, al “dar albergue” a los autores del atentado, según la sentencia 62 de 4 de octubre de 1986, de la sección segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional (p. 373). Sin embargo, no da cuenta de nuevos juicios o sentencias contra otros posibles autores. La izquierda abertzale, por su parte, sigue manteniendo la tesis de que fue un atentado parapolicial. En Euskal Herria y la libertad (Tomo VI) constan los nombres de los difuntos como “muertos por la represión o en la lucha” (pp. 125 y 139). Más recientemente, Gernikako seme-alabak lo relata así: “En un primer momento se atribuyó la acción a ETA, pero ésta lo desmintió y, posteriormente, fue reivindicado por el BVE. No obstante, algunas asociaciones de víctimas los mantienen en sus listados, a pesar de que el propio Carlos Garaikoetxea, en aquel momento lehendakari, atribuyó la acción a la ultraderecha” (p. 348). Se refiere al libro de Garikoetxea, Euskadi: la transición inacabada, que afirma que su militante “fue asesinado por el Batallón vasco-español cuando salía del bar Beti-Alai de Tolosa” (pág. 160). Entre las asociaciones a las que se refiere Gernikako seme-alabak está la AVT, que los tiene en su lista de víctimas de ETA. Carmen de Téllez, asimismo, afirma que los tres jóvenes “fueron tiroteados por varios desconocidos que gritaban vivas a ETA militar”. Ello, precisamente, lleva a Euskal Memoria a decir que “según testigos presenciales, los asesinos, tras disparar sobre el vehículo, y antes de emprender la huida, gritaron Gora ETA militarra. Asimismo, en el lugar del crimen se encontraron numerosos casquillos del calibre 9 mm. Parabellum. Todo ello sirvió para atribuir la acción a ETA, pese a que esta organización lo desmintiera y, en cambio, fuera el BVE quien se lo atribuyese” (p. 386). Ese mismo dato de los “vivas” lo recordaba La Razón del 05/06/2003 y reproducía lo siguiente: “El crimen produjo la reacción del PNV que exigió una explicación a ETA por el asesinato de su militante en Miravalles. En un comunicado, divulgado días después, ETA negaba su autoría en el crimen. Según el libro de Ricardo Arqués y José María Irujo, ETA: la derrota de las armas (pág. 54), el 23 de julio de 1981 tuvo lugar la siguiente conversación, sobre este asesinato, entre Gorka Aguirre, dirigente del PNV y Txomin Iturbe, dirigente de ETA:

‘¿Habéis sido vosotros los autores del atentado contra nuestro militante? -pregunta Aguirre.
-Nosotros no hemos sido, Gorka. Te lo aseguro.
-Ya me explicarás. Si vosotros no sois vosotros, ¿quién puede ser?
-No tengo ni idea. Lo he consultado con nuestra gente y ellos no han sido’.

En mayo de 1983 –continúa la reproducción de La Razón-, las declaraciones del miembro del comando Madrid de ETA (cita el nombre) aclaraban que un comando etarra fue el autor del crimen de Tolosa, poniendo en evidencia la negación de Txomin y el comunicado que la banda difundió días después del asesinato negando su autoría.
Los etarras tenían como objetivo a tres policías nacionales que frecuentaban el bar Erbiya de Tolosa, en el que investigaban la huida a Francia de un miembro de la familia que regentaba el bar. Un vehículo idéntico al de los policías, misma marca, modelo, color y letra de serie en la matrícula. Aquel día los policías se retrasaron y… Sobre el ‘misterioso’ crimen ningún dirigente del PNV volvió a pedir explicaciones ni públicas ni privadas. Únicamente la familia del de Ugao. En declaraciones de sus padres a la desaparecida revista Euzkadi (…) en un reportaje firmado por J.F. Unzueta (núm. 303, 16-VI-1987, págs. 13 a 15), decían lo siguiente: ‘Nadie nos ha explicado qué razones tuvieron los autores del asesinato de nuestro hijo para hacer lo que hicieron. Esto es lo que más nos ha dolido, que no hayan tenido la dignidad de reconocer su error y pedirnos perdón por lo que hicieron (…) no tuvieron la valentía de llamarnos y explicarnos que se habían equivocado”.
Finalmente, ETA no reivindicó este atentado en la recopilación que realizó en Zuzen 79 y que fue reproducido por VascoPress en 2004.

14/05/1982.
En Eibar. Varón de 42 años, padre de una hija y un hijo, natural de Aia, que vivía en Lasarte-Oria desde hacía 18 años. Taxista. Aparece muerto por seis disparos en un pequeño camino contiguo a la autopista Bilbao-Behobia, cerca de Arrate, Eibar. No lo reivindica nadie. En Vidas Rotas se dice que los casquillos coincidían con la munición de ETA, aunque los tres periodistas autores del libro, Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey, no presentan más datos, ni juicio o sentencia alguna posterior (p. 400). Las asociaciones COVITE, Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT), así como el informe del Ararteko, la Dirección de Atención a Víctimas del Terrorismo (DAVT) del Gobierno vasco y los trabajos de Belén Pulgar Gutiérrez (Víctimas del terrorismo 1968-2004) y de José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca (La derrota de ETA) también señalan a ETA como autora de esta muerte. En Euskadi 1977-1982, anuario de Egin, recogen la noticia con un escueto “Taxista de Donostia aparece muerto a tiros en Eibar”. No aportan dato alguno sobre autoría o modus operandi. Por su parte, ETA no lo hace suyo, ni entonces ni en el balance de sus atentados a lo largo de su historia que realiza en el Zuzen 79, recogido en Crónica de VascoPress (agosto de 2004). En cambio, en febrero de 2011, el Ayuntamiento de Lasarte-Oria publicó el libro Ausencias, en el que se encuadra la muerte de este taxista como “víctima del terrorismo”, y se le rindió un homenaje como víctima de ETA.

Fuentes:
El Diario Vasco 16/02/2011.
ABC

07/10/1979.
25/08/1982.
Se trata de dos varones; uno de ellos tenía 23 años y era empleado de recogida de basuras en Getxo. Aunque ABC y Las Provincias sitúan sus muertes en Vitoria-Gasteiz, Calleja y Sánchez-Cuenca lo hacen en Bizkaia y El País lo concreta en Las Arenas y en Bilbao. Aparecen sus cadáveres con varios tiros. Algunas fuentes los relacionan con el tráfico de drogas (Carmen de Téllez y Calleja/Sánchez-Cuenca) y El País refleja días después (29/08/1982) que “se mantiene el misterio sobre las dos muertes violentas producidas en la madrugada del miércoles al jueves último en Bilbao y que fueron, en principio, consideradas como sendos ajustes de cuentas relacionados con el mundo de la droga”. En la mayoría de los listados no constan como víctimas de ETA, aunque sí los incluyen COVITE y el informe del Ararteko. La Dirección de Atención de Víctimas del Terrorismo (DAVT) también adjudica a ETA la autoría, aunque no rellena la localidad en la que se llevó a cabo el atentado. El resto, no. Belén Pulgar Gutiérrez no los incluye como víctimas de ETA en Víctimas del Terrorismo 1968-2004. Tampoco los menciona la Fundación Víctimas Terrorismo (FVT), ni Vidas Rotas (2010). ETA no los menciona en su balance de atentados en Zuzen 79-VascoPress (2004), ni en el apartado contra las redes de narcotráfico, ni en ningún otro. Tampoco consta en el apartado “Acciones armadas” del tomo VI de Euskal Herria y la libertad (p. 159), ni siquiera aparece la noticia de su muerte en la cronología diaria del anuario de 1982 de Egin. Para José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca, “parece que se trata de ajustes de cuentas entre gente del mundo de la droga” (La derrota de ETA, p. 180) y no los incluyen en su listado. Carmen de Téllez, en su blog, menciona al respecto que “no todas las fuentes atribuyen estos asesinatos a ETA”.

Fuente: Especiales ABC.

05/10/1982.
Entre Bermeo y Bakio. Varón de 33 años, vecino de Bakio. Recibe cinco impactos de bala en Bakio (Carmen de Téllez). Varias fuentes lo relacionan con las drogas. Nadie reivindicó el atentado. Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) y la Dirección de Víctimas del Terrorismo (DAVT) del Gobierno vasco no lo incluyen como víctima de ETA. Tampoco consta como tal en el informe del Ararteko. Tampoco Belén Pulgar lo hace en Víctimas del terrorismo 1968-2004. Sí lo hace Vidas Rotas, que adjudica la autoría a ETA con este criterio: “Ningún grupo asumió la autoría del asesinato, aunque por la munición utilizada la Policía sospechó que se trataba de un crimen de ETA” (p. 413). A su vez, ETA no incluye esta muerte en el apartado relativo al narcotráfico en su balance histórico de acciones realizado en Zuzen 79 – VascoPress (agosto de 2004). En ese apartado constan todas las acciones que ETA ha realizado con relación a las drogas y no aparece esta muerte. Tampoco consta este hecho en el capítulo “Acciones armadas” de Euskal Herria y la libertad (Tomo VI), en el que aparecen los atentados de las distintas organizaciones armadas vascas. Carmen de Téllez, ya aludida, tiene un blog donde va incorporando información de las víctimas de ETA y da cuenta de ello en sus enlaces. Tiene clasificadas estas víctimas por los meses en que las mataron. Sobre esta muerte escribe escuetamente:
“Asesinado por ETA en Bakio (Vizcaya).
Apareció muerto, con cinco impactos de bala, la noche de aquel martes en una cuneta de Bakio. Su padre y algunos vecinos dijeron que andaba relacionado con las drogas. Tenía 33 años”.
Fuente: Carmen de Téllez

06/09/1983.
En Donostia. Varón de 49 años, natural de Bergara, representante comercial de licores. Fue tiroteado mortalmente cuando aparcaba su coche en Bidebieta 1, Donostia, donde al parecer residía. No reivindica nadie. Carmen de Téllez afirma que “No todas las fuentes atribuyen el asesinato de Julián a ETA”, pero la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo (DAVT) del Gobierno Vasco, el informe del Ararteko y COVITE sí lo hacen. Vidas Rotas cuenta que “tres terroristas le habían ordenado que se apeara del vehículo, por lo que se originó un forcejeo al que los etarras pusieron fin disparando” (p. 448). No aporta ningún dato más. En un comentario opinativo realizado en La Vanguardia del 08/09/1983, firmado por Carlos María López, se lee:

“La víctima de San Sebastián, puede responder a otro orden de valores, ya viejos para ETA: los confidentes. La organización parece querer decir a los abertzales que, a pesar de todo, la policía es la policía y que no está dispuesta a coqueteos, ni siquiera en estos dramáticos momentos” (p. 9).

ABC del 07/09/1983 abre más el abanico de las posibles causas y ofrece los siguientes elementos:
“El hecho de que se produjera un intercambio de palabras seguido de un forcejeo, ha motivado el que la Policía baraje la posibilidad de que la intención inicial de los agresores fuera sustraer el vehículo de (cita el nombre), tal vez para cometer alguna otra acción. “Tanto la Policía como la propia esposa de la víctima afirmaron anoche no tener constancia de que estuviera amenazado. Por su parte, vecinos de Vergara que conocían desde hace tiempo a (cita el nombre), manifestaron que se trataba de una persona muy popular y enormemente vasca. (…) Según se ha podido saber, no tenía militancia política alguna, si bien mantenía relaciones de amistad con algunos destacados militantes de AP de Vergara”.

Belén Pulgar Gutiérrez no lo incluye como víctima de ETA en Víctimas del terrorismo 1968-2004. Tampoco lo menciona como tal la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT). José María Calleja e Ignacio Sánchez-Cuenca son categóricos en La derrota de ETA: “lo matan delincuentes comunes” (p. 181). Euskal Herria y la libertad (Tomo VI) ni siquiera menciona la noticia en su cronología anual. Tampoco da cuenta de ello en “Acciones armadas” de 1983. El anuario Euskadi 1983 de Egin no habla del caso. A su vez, ETA no lo asume y tampoco da cuenta de ello en su balance de atentados aparecido en Zuzen 79, reproducido por VascoPress en agosto de 2004, en ninguno de sus apartados.

17/05/1985.
En Bermeo. Varón de 41 años, padre de cuatro hijos, natural de Gamiz-Fika, primo del entonces obispo de Bilbao. Taxista. Su cuerpo fue encontrado con cuatro disparos, casi dos días después, en un camino vecinal de las afueras de Bermeo, tras una llamada a la DYA en nombre de ETA en el que se le tildaba de “chivato” (Diario 16, 19/05/1985). A los dos días, ETA hace pública una nota en la que afirma no tener ninguna relación con esta muerte. Fundación Víctimas del Terrorismo, Calleja/Sánchez-Cuenca en La derrota de ETA, DAVT, COVITE y AVT sí se lo adjudican a ETA. Vidas Rotas también y escribe que “La dirección de ETA negó la autoría del atentado y retiró las armas con las que había sido cometido para que no pudiera probarse, a pesar de lo cual los autores fueron detenidos y condenados” (pp. 513 y 514). Aporta el nombre de las cuatro personas que fueron juzgadas y condenadas como autoras en 1988 y 1992 a 29 años de prisión. En Crónica de VascoPress de 30/08/2004, especial que publica “Todos los atentados de ETA” a partir de una recopilación realizada por la propia organización armada, no consta este atentado con la autoría de ETA. En el apartado “Acciones armadas” de la enciclopedia Euskal Herria y la libertad, tomo VII (junio de 1994), no aparece mencionado como atentado. En el anuario de Egin correspondiente a 1985 se recoge la noticia el día 18 de mayo con un escueto: “Atentado en Bermeo contra un taxista, primo del obispo de Bilbo”. A los dos días, el 20 de mayo, se lee que “ETA afirma que ‘nada tiene que ver’ con la muerte” (p. 102). Otras fuentes, en cambio, mencionan el libro de Florencio Domínguez, La vida diaria de los terroristas (Aguilar, Madrid, 2002), donde su autor afirma que los que le mataron no se dieron cuenta de que era familiar del obispo hasta después de realizar el atentado y es esa la razón para que después no reivindicaran su autoría.

06/09/1983.
26/09/1988.
En Barakaldo. Varón de 38 años, nacido en Torremejía, era vecino de Barakaldo. Trabajaba en el sector de Seguridad en un astillero de La Naval de Sestao. Militaba en el PSE y fue secretario de la agrupación del PSOE de Barakaldo. Desaparecido el día 26, aparece maniatado y ahorcado en un árbol el día 30, en Barakaldo. La Vanguardia del 01/10/1988 titula: “Confusión sobre la autoría del asesinato”. Este periódico escribe que “en general, los políticos se resisten a creer que se trate de una acción de ETA, dadas las trágicas características que no coinciden con el estilo de proceder de los comandos operativos etarras”. El alcalde de la localidad, José María Rodríguez Orrantia, afirmó que “no es obra de ETA”. También el secretario general del PSE, Ricardo García Damborenea, afirmó el día 1 que “todos los indicios en los que nos estamos basando se vienen por tierra y no hay muy buenas razones para sospechar que ha sido ETA”. Entre las hipótesis que barajaba la Policía “se encuentra la posibilidad de que se trate de un acto de venganza con motivaciones personales” (La Vanguardia, 02/10/1988). En junio, informaba este periódico, había recibido “una carta firmada por ETA acompañada de un pequeño ataúd hecho con cartulina que contenía en su interior una cuerda, lo que se interpreta como un anuncio de ahorcamiento. La policía, sin embargo, no cree que fuera ETA la autora de esta misiva”. El 14 de octubre, Herri Batasuna exigió que se aclarase la muerte. La mayoría de los investigadores descartan el móvil político y Carmen de Téllez señala que “El asesinato de (cita el nombre) no consta en todas las fuentes”, aunque Belén Pulgar, la DAVT y el informe del Ararteko sí se lo atribuyen a ETA. En La derrota de ETA, José María Calleja y Sánchez-Cuenca lo cuentan así: “Había recibido múltiples amenazas y acoso constante de gente de ETA o muy próxima a ETA. No pudo aguantar la presión y se ahorcó” (p. 181). Muchas de las fuentes no lo consideraron atentado político siquiera. ABC del 02/10/1988, por su parte, relataba lo siguiente:
“A la espera de los resultados oficiales, las primeras informaciones apuntan a que la causa de la muerte fue asfixia por ahorcamiento, y que ésta se produjo el mismo lunes; es decir, el día en que (cita el nombre) fue secuestrado por dos hombres y una mujer cuando se dirigía a su domicilio de Baracaldo.
“La Policía prosigue sus investigaciones para esclarecer las extrañas circunstancias en las que se ha producido el asesinato del militante socialista. La forma en que se ha producido el crimen aleja cada vez más la posibilidad de que sea ETA su autora, aunque tampoco se descarta definitivamente, ya que incluso podría haber sido algún grupúsculo hasta ahora desconocido, afín a la banda terrorista.
“Descartado el móvil económico, ya que incluso los autores del hecho aparentemente no se llevaron nada de la víctima, podría tratarse de un acto de represalia o venganza. Sean quienes fueran los autores del crimen, lo cierto es que actuaron con ensañamiento, frialdad y cierta profesionalidad, ya que se cuidaron de no dejar tras sí pistas relevantes. En el vehículo de la víctima, utilizado en el secuestro, no ha aparecido rastro concreto de los autores del crimen” (p. 28).

Ni Fundación de Víctimas del Terrorismo, ni COVITE, ni AVT lo recogen en sus listados. Vidas Rotas tampoco lo menciona en el suyo. ETA tampoco lo reivindica, ni entonces ni en su reciente recopilación de atentados (VascoPress, agosto de 2004).

09/08/1994.
En Bilbao. Varón de 29 años, con una hija de 14 meses. Albañil en paro. Vivía en el barrio de Rekalde, Bilbao. Había sido detenido en cinco ocasiones acusado de tráfico de drogas y robo con violencia. Se le acercan dos individuos y uno de ellos le dispara un solo tiro de revólver en la cabeza cuando terminaba de aparcar su vehículo junto a su casa. La familia alega que ya se había desenganchado y desintoxicado y que “ahora buscaba trabajo”. En Euskal Herria y la libertad (Tomo 9, p. 140) pone: “Muerto un presunto traficante en el barrio bilbaino de Rekalde. Se le aproximaron dos jóvenes a las 23.30 de la noche mientras estaba sentado en un banco del parque y le dispararon un solo tiro en la cabeza”. ETA no cita esta muerte en su apartado de atentados mortales relacionados con el narcotráfico en su recopilación de todos sus atentados publicado en Zuzen 79 (VascoPress, 2004).
Ni Fundación de Víctimas del Terrorismo ni Belén Pulgar achacan a ETA esta muerte. Sí se lo adjudican la DAVT, COVITE, Ararteko y Vidas Rotas, que informa de un juicio contra dos presuntos miembros de ETA en la Audiencia Nacional y de su sentencia condenatoria a 48 años, sentencia a la que se añadirá una tercera persona más en 2003 con la misma pena de cárcel (p. 942). El Mundo del 11/08/1994 decía que:
“El Gobierno Civil de Vizcaya y la Policía Nacional atribuyeron ayer con reservas la autoría del atentado que costó la vida al joven (citan su nombre) al reconstruido ‘Comando Vizcaya’ de ETA. Sin embargo, estas mismas fuentes precisaron que habrá que esperar al final de la investigación para descartar totalmente un posible ajuste de cuentas relacionado con drogas. En el lugar de los hechos no se encontraron casquillos de bala que permitan determinar con exactitud la autoría del atentado, ya que el disparo fue realizado con un revólver, según el informe de la autopsia practicada a la víctima durante la mañana de ayer.
“Sin embargo, el ‘modus operandi’ de los dos individuos que abordaron al joven hace pensar a la Policía que, con toda probabilidad, se trate de una nueva acción terrorista del ‘Comando Vizcaya’ de ETA. Medios policiales recordaron que la organización terrorista ha utilizado revólveres en otros atentados.
“En cualquier caso, la Policía no descartará ninguna línea de investigación -entre ellas un posible ajuste de cuentas entre personas relacionadas con el tráfico de drogas- hasta que finalice el informe de balística”.

Fuente: ABC del 11/08/1994.

14/10/1996.
En Tolosa. Varón, industrial. No aparece información suficiente sobre su muerte, ni la causa, ni cómo le mataron, ni siquiera se está de acuerdo en el lugar o en la autoría. Mientras que COVITE y la AVT lo incluyen en sus listados como persona muerta por ETA en Donostia, la DAVT y el informe del Ararteko lo sitúan en Tolosa y la autoría se la atribuyen a los CC.AA. Fundación de Víctimas del Terrorismo no lo atribuye ni a ETA ni a CC.AA. Calleja y Sánchez-Cuenca en La derrota de ETA, tampoco. Ni Belén Pulgar en Víctimas del terrorismo: 1968-2004. Ni en Vidas Rotas (2010). No consta como atentado. ETA, por su parte, tampoco lo incluye en su recopilación de atentados en Zuzen 79-VascoPress (2004). Diecisiete años antes, en marzo de 1979, había sido secuestrado en Ordizia por ETA(pm), y liberado el mismo día con un tiro en la rodilla.

No consta que en 1996 estuviera en activo algún comando autónomo. La última acción mortal que Fundación Víctimas del Terrorismo imputa a los CC.AA. es la muerte de Enrique Casas, en febrero de 1984. Tras él, el grupo autónomo Gatazka reivindicará la acción contra una patrullera de la Marina en Pasaia, en la que fallecería un cabo mecánico de 20 años. No se conoce ninguna otra actuación de comandos autónomos en los diez años que van hasta esta muerte en Tolosa. Asimismo, en el libro Comandos Autónomos. Emboscada en Pasaia. Un crimen de Estado (Virus, marzo de 2008), el último apartado, el séptimo, está dedicado a la “Desaparición de los CCAA”, y en él se lee que:
“(…) En este contexto ocurrieron los últimos pasos de los CCAA. En 1984 ya no se encontraban en activo, sólo funcionaban algunos taldes realizando acciones aisladas (…) La mayoría de los pocos que quedaban libres habían dejado la lucha armada (…) Pero sin duda alguna, el golpe más fuerte y doloroso lo habían sufrido meses antes en Pasaia, en marzo de 1984.
“Se realizaron algunas acciones más, sobre todo, de carácter antirrepresivo. Entre ellas la campaña de paquetes bomba que se realizó en verano de 1984 contra los concesionarios de coches de la industria francesa en Hegoalde (…) También se perpetró el último secuestro realizado por los CCAA, el 9 de julio de 1985, el del industrial azpeitiarra (citan el apellido), para cobrar el impuesto revolucionario. A los pocos días, en concreto el día 15 del mismo mes, caerían detenidos todos los miembros del talde Autónomo en la localidad guipuzcoana de Lezo y varias personas cercanas al grupo. Algunas acciones más en el terreno de las expropiaciones fueron las últimas actividades que realizarían los Comandos Autónomos de Euskadi” (pp. 276 y 277).

Este libro citado está publicado en 2008, ocho años después de que muriera esta persona, tiempo suficiente como para haber incorporado, si de una acción autónoma se tratara, tal episodio. La “clausura” de los CC.AA. está datada en los mismos años en el conjunto de publicaciones existentes sobre su historia. En Wikipedia se lee esto:
“Tras su acción de mayor repercusión, el asesinato del senador socialista Enrique Casas en 1984, desaparecen en los años siguientes fruto de la acción policial y de las propias discusiones que se producen en su interior, imbuidas en parte por la hostilidad que les manifiestan ETA y su entorno político-social. Los Comandos Autónomos Anticapitalistas desaparecerán sin un comunicado oficial de disolución”.

En el anuario Euskadi 1996 no consta muerte alguna ese día como atentado. Ni en el recopilatorio de “Acciones armadas” de Euskal Herria y la libertad (Tomo 10) consta atentado mortal alguno en esas fechas.

Este listado es INCOMPLETO y está en constante construcción.

Si dispone de más información sobre cualquiera de estos casos o información sobre casos que no aparecen, le rogamos que nos remita esos datos a info@argituz.org

Este listado no contiene nombres por motivos relacionados con la legislación de protección de datos personales.

 

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